martes, 14 de octubre de 2014

"Un terrorista que atenta contra el cine"

Título: El Crítico
Año: 2013
Género: Comedia, Drama
Director: Hernán Guerschuny
Guión: Hernán Guerschuny
Duración: 98min
Reparto: Rafael Spregelburd, Dolores Fonzi, Ignacio Rogers, Telma Crisanti, Blanca Lewin
Produc.: Haciendo Cine, Lagarto Cine, Storyboard Media

El cine argentino nunca deja de sorprenderme. No es por tirar abajo lo local, porque tenemos cosas buenas, pero he de reconocer que nuestros vecinos, con quienes tanto se nos compara y a quienes se dice que nos parecemos, en esto nos llevan la delantera y El Crítico es otro ejemplo de ello. 
El debutante director y guionista Hernán Guerschuny (de quien espero ver más) arranca hablando justamente sobre cine y de una manera que pueda interesar, tanto al público masivo como al más selecto.
Víctor Telles (Rafael Spregelburd) es en este largo, un crítico de esos muy cerrados, cuya apreciación sobre el lenguaje cinematográfico creen ser única e indiscutible y que son incapaces de respetar opiniones ajenas. Telles es de quienes, con tanto visto, se conocen de memoria los códigos audiovisuales, herramienta con la que él destroza todo lo que mira. Telles dice ser un intermediario entre público y película, para así evitarle al espectador tener que fumarse muchas porquerías. Lo que no implica que al espectador deba gustarle este filtro, o que la opinión de Telles, lejos de sagrada, no sea una más.
El Crítico trata en parte sobre nuestra manera de ver películas y su director muestra varias posturas. Yo diría que él prefiere tomar elementos de cada una de ellas.
Una voz en off en francés nos sirve de introductora. Supuestamente es el propio Telles, eligiendo no usar su propia lengua, si bien no es él a quien oímos. Cada vez que la voz reaparezca, será siempre en este idioma. A esto, Telles, seguidor de la corriente La Nueva Ola, exterioriza dicho fanatismo usando con su ex pareja una acción tomada de Al final de la Escapada (1960), pero equivocándose completamente de lugar, interactor y circunstancias. Al igual que la voz en off, supone otra alusión a los tiempos de Goddard, director idolatrado por muchos y detestado por otros.
En otra escena, con Telles y su sobrina Agatha (Telma Crisanti) sentados a una mesa, la chica le hace ver lo que dice ser un corto experimental. Telles se acomoda los lentes en su actitud de crítico agrandado, para captar mejor el registro de un encuadre en donde nada pasa. Enseguida, ambos ven como alguien entra a cuadro y Agatha sonríe porque su tío ha caído en la broma, al percatarse de que se trata de la cámara de seguridad del edificio. El director le ha tomado el pelo inteligentemente a los amante del "verdadero cine", lo que cualquier crítico con cerebro debería humildemente reconocer. 
¿Existe acaso, realmente, un cine verdadero y otro que no lo es? ¿Qué es o debería ser el cine, para empezar? ¿Arte o entretenimiento? ¿Una forma de transmitir mensajes? O acaso, ¿todo esto junto? De eso se nos habla, aunque sin que haya una postura fundamentalista hacia alguna opción. 
Telles discutiendo con Agatha sobre el mal uso de los besos en el género romántica, o diciendo como es que el cine hace tiempo que está muerto, son momentos de reflexión. Sobre un cine que justamente está lejos de estar muerto, cuando el propio Guerschuny hace uso de un lenguaje, en teoría gastado, pero que a él le funciona.
Luego de que nuestro antipático y exigente crítico es flechado por Sofía (Dolores Fonzi), parte de su percepción empieza a cambiar, sintiendo que sus emociones son tocadas por las de una chica que disfruta del cine sin tanto analizarlo. Telles vive en carne propia esa etapa de encuentros y desencuentros, típica de ese género que él mismo rechaza y al que Guerschuny hace parodia. Telles es de pronto capaz de empatizar con personajes de películas malas, o de expresarse de manera híper cursi, ante esa chica que él no quiere que se le vaya.
En su papel de "terrorista del cine" como lo llama su jefe (expresión que me encantó), es víctima de las risas y del odio, de gente que no entiende como a este tipo no le gusta nada.
Hasta la pequeña aparición de Leonardo Sbaraglia es un recurso que aporta en lo narrativo, a la vez que homenajea al propio arte de filmar.
El Crítico tiene entonces, un poco para todos. Romance, comedia, parodia y hasta algo de locura, en tanto el director reflexiona y entretiene por igual.

Mi puntaje: 7/10


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domingo, 5 de octubre de 2014

"Lo que pasa en la cama, queda en la cama"

Título: Sex Tape (Nuestro Video Prohibido)
Año: 2014
Género: Comedia
Director: Jake Kasdan
Guión: Kate Angelo, Jason Segel y Nicholas Stoller (guión)
Duración: 94min
Reparto: Cameron Diaz, Jason Segel, Rob Corddry, Ellie Kemper, Rob Lowe, Harrison Holzer,
Produc.: Escape Artists, LStar Capital, Media Rights Capital, Sony Pictures Entertainment
Presup.: $40 millones aprox.

Las opiniones sobre la importancia del sexo son muy variadas y los hay tanto quienes precisan hacerlo con frecuencia, como quienes no lo ven tan necesario. Sin embargo sería engañarnos, decirnos que una buena actividad sexual no ayuda a una buena relación, porque el entendimiento en una pareja no sólo pasa por el buen diálogo.
Cómo vemos en Nuestro Video Prohibido, los jóvenes Annie (Cameron Diaz) y Jay (Jason Segel) no tienen problemas en esta área, siendo perfectamente capaces de adaptarse a distintos escenarios para sus revolcones, siendo esta una actividad que practican a menudo. Sólo que a veces la práctica monógama puede llevarnos al descuido, y si bien nunca queda claro si existen intereses reproductivos, las consecuencias quedan a la vista. Clive (Sebastian Hedges Thomas) y Nell (Giselle Eisenberg) son dos niños que, buscados o no, acaban llegando, requiriendo de atención e imposibilitando a sus padres de tener intimidad.
Algo que no dudo que también sea cierto (aún, no siendo padre) es que no debe haber nada más gratificando que tener hijos y dedicarte a ellos. Se trata de seres especiales que te cambian tus prioridades y manera de pensar, y por quienes se supone que disfrutas el cambio. Lo que no quita que no haya momentos que todo padre tenga derecho a tomarse y la posibilidad de seguir manteniendo relaciones, es uno de ellos.
Aquí nunca se aclara si es que este matrimonio es desorganizado o qué, pero con sus hijos en la vuelta terminan haciendo a un lado el disfrute de sus propios cuerpos. Una práctica que luego no saben cómo retomar. Annie y Jay dominaban el arte de hacerlo, del mismo modo en que un jugador dominaría una pelota. Pero ahora la paternidad les ha quitado el entrenamiento, volviendo un fracaso sus intentos de ser los de antes. Con problemas tan inusuales como para que Jay tenga una erección, cuando antes su miembro pareciera un siempre listo boy scout, capaz de oler a Annie a la distancia. Aún así, Annie ya ha hablado con su madre y esa noche la casa es toda para ellos, por lo que soluciones han de encontrarse ahora mismo.
Podrán muchos discrepar con esto de filmarse, pero yo creo que, más o menos loco, en la intimidad cada uno hace lo que le plazca y fantasea como más le divierta. En este caso, obviamente, estamos ante una comedia, por lo que esta locura debe, sobre todo, verse con humor. Aunque debemos comprender que Annie no sale con esta idea, tanto por querer hacer algo picaresco como por querer apicantar las cosas y volver a tener esa chispa sexual que parece perdida. Yo diría entonces que la idea tampoco es mala, sino entendible. Como dije antes, en la intimidad, cada uno a su manera.
Por suerte para la pareja, la ocurrencia tiene como resultado tres largas horas de aquello que llevaban postergando desde hacía tanto. Desafortunadamente, su video hot queda luego guardado en la computadora de Jay, quien accidentalmente lo envía a varios contactos, a través de sus iPads. Jay explicará a Annie cómo es que eso ha ocurrido, aunque entenderlo no es relevante. Basta con saber que otros podrían verlo, 
Hace poco justo empecé a ver la ya finalizada sitcom How I met your mother en la cual también trabajara Jason Segel, y lo pongo a colación sólo para recalcar que, con un buen guión, a este actor le va bien la comedia. En cambio en Nuestro Video Prohibido Segel carece de la magia que lo caracterizaran a él y al resto del elenco de esa serie. Sobre todo porque en ella Segel había contado con buen material, cosa que acá no sucede, siendo este un paso en falso, que esperemos, ya haya sabido remediar.
Una vez que Annie y Jay son conscientes de su embrollo, una comedia que es poco graciosa se vuelve del todo ridícula. Annie y su marido inician un recorrido desesperado, en busca de esas copias, pero sin idea de lo que harán para obtenerlas. Creo que ni el propio Segel (acá co-guionista), ni sus compañeros libretistas supieron cómo ser originales, decidiendo que estaría bueno verlo a él recibir golpes y a ella consumiendo cocaína. Además, no podía faltar la rareza de ver a Rob Lowe como un excéntrico empresario, en cuya casa hay pertubardores cuadros con imágenes de El Rey León (1994) y en donde su rostro sustituye, en cada una, al del personaje mostrado. A qué va esto, ¿podrìa uno preguntarse? Supongo que la cocaína realmente circuló.
Lo único que termina siendo mínimamente gracioso, o diría que, más bien curioso, es cuando nosotros mismos conseguimos ver parte de ese video, justo al final, y que es lo más divertido. Tiene que haber sido genial para los actores poder rodar varios segmentos de un video erótico falso.

Mi puntaje: 1/10


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miércoles, 20 de agosto de 2014

"Ellos sufrieron la muerte. Nosotros, sus escenas románticas"

Título: The fault in our stars (Bajo la misma estrella) 
Año: 2014 
Género: Drama, Romántica 
Director: Josh Boone 
Guión: Scott Neustadter y Michael H. Weber (guión); John Green (libro) 
Duración: 126min 
Reparto: Shailene Woodley, Ansel Elgort, Nat Wolff, Laura Dern, Sam Trammell, Willem Dafoe 
Produc.: Temple Hill Entertainment 
Presup.: $12 millones apróx.

Con sólo 13 años, a Hazel (Shailene Woodley) le es detectado cáncer de pulmón, y estando al borde de la muerte, un tratamiento experimental es lo que la salva. Años más tarde, sus padres la hacen asistir a un grupo de apoyo que no la ilusiona, hasta que allí conoce a un chico llamado Augustus (Ansel Elgort). “Gus”, a quien un osteosarcoma le arrebatara una pierna, no asiste por su propio bienestar, sino para acompañar a un amigo.
Basada en la novela de John Green, Bajo la misma estrella es un drama romántico adolescente, un poco largo, en donde dos chicos tocados por variantes de una misma enfermedad, se encuentran y se enamoran, con todo lo que eso conlleva, dadas las circunstancias. 
Padecer, con 16, cualquier cosa que no fuera un resfriado o una varicela, creo que sería una injusticia, con tanto camino por andar. No habría nada que reprochar a Hazel si su cara más habitual fuese la de amargura, si dependiese de fármacos y de un respirador, y tuviese que hacerse recurrentes chequeos, además de nunca saber cuándo daría su último respiro. Por todo esto es que, al chocar con Gus estaría dando el paso accidental más oportuno y bienvenido. 
Dos años mayor que Hazel, Gus es un chico optimista y de gran autoestima, de cuya historia con el cáncer no se habla tanto hasta más adelante, salvo el enterarnos de que usa una prótesis de pierna. Lo importante es que Gus no tiene problemas en invitarla a salir, haciendo caso omiso a que ella respire por tubos, e iniciando un vínculo con la chica que le gusta. 
Bajo la misma estrella aborda, por un lado, una de las sensaciones más hermosas conocidas por el hombre, como lo es estar enamorado, mientras que toca uno de los peores temores. El miedo a perder a esa persona por la que sientes tanto afecto. El gran problema en el que, sin embargo cae, es que la parte romántica, más allá del cliché, sea excesivamente larga. En tanto que el drama atrapante y lacrimógeno que estos dos tortolitos en desgracia están condenados a vivir, tarda en aparecer. 
Verla me hizo recordar Amor y otras drogas (2010), que aunque con otro tipo de desarrollo y con personajes ya adultos, tenía también a un muchacho (Jake Gyllenhaal) dispuesto a hacer su vida junto a una chica enferma (Anne Hathaway), en ese caso, de Parkinson, y cuando él mismo sabía lo que le implicaba, además de que, de afuera, lo alentaran a dejarla. En sí, hacer comparaciones, dado lo distinto de una y otra, no sonaría muy justo. Pero lo que sí tienen en común es un relato de amor que, si ya viste en la primera, tal vez sea un poco reiterativo verlo en esta. La propia Hazel es, en este drama adolescente, la encargada de decirle a Gus que, dada su condición, nada puede pasar entre ellos, que sobrepase la amistad. Algo que ya sabemos, igual ocurrirá. 
Bajo la misma estrella posee un contenido dramático muy interesante, con preguntas como ¿Cómo vivir, sabiendo que lo tuyo es terminal? ¿Cómo vivir el enamoramiento, cuándo quizás, el tiempo que tienen sea acotado? ¿Cómo se vive como padre la condición de una hija, cuándo sabés que se irá del mundo mucho antes que tú? O ¿Quién dijo que los enfermos terminales no tengan derecho a encontrar a alguien?
Lo malo es que, todo esto, en su mayor parte nos es reservado para lo último. En tanto que, antes se nos aburre con cada paso de una historia de amor que, durante todo el primer acto y algo más, carece de elementos que la eleven por encima de otras (aunque sin duda, pueda igual gustar al publico femenino). Tanto es así que, llegado el capítulo dramático (que ya había empezado, pero muy segmentado) uno podría decirse ¡Aleluya! Pero no, por querer que se venga lo peor, con un ansia morboso de ver sufrir a los personajes, sino porque, fuera del obvio hecho de que estos chicos se conocieran por tristes razones, el proceso de “verse”, “conocerse” y “enamorarse” es igual de cursi, bello y empalagoso como siempre se ha visto, e hizo que yo me dijera: ¿para cuándo, el verdadero conflicto? 
Sería, de todos modos, injusto de mi parte, no destacar las muy buenas interpretaciones en ambos papeles principales, que hacen que uno de veras sienta que, cuando lloran, lo hacen porque sufren de su fuerte y a la vez dura realidad. 
Eso sí. Si esta adaptación le fue acaso fiel a la novela, entonces me atrevo a decir que a lo escrito por John Green le tienen que haber sobrado un montón de páginas, bien sobre el principio.

Mi puntaje: 6/10


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lunes, 11 de agosto de 2014

"Los errores ocurren. Pero familia es la que te ama y te cría"

Título: Le fils de L'autre (El otro hijo)
Año: 2012
Género: Drama
Director: Lorraine Lévy
Guión: Noam Fitoussi (idea original), Lorraine Lévy y Nathalie Saugeon (guión)
Duración: 105min
Reparto: Emmanuelle Devos, Pascal Elbé, Jules Sitruk, Mehdi Dehbi, Areen Omari, Khalifa Natour, Mahmud Shalaby, Ezra Dagan
Produc.: Rapsodie Production, Cité Films, France 3 Cinéma, Madeleine Films, Solo Films, Orange Cinéma Séries, France Télévision, Useful Production, Hoche Artois Images
Presup.: $2.700.000 millones apróx.

A punto de cumplir los 18, Joseph Silberg (Jules Sitruk) se hace los exámenes de rutina, buscando ser admitido por las Fuerzas de Defensa Israelíes. Los resultados son recibidos por Orith (Emmanuelle Devos), su madre, quien se percata de que hay algo que no le cierra. El grupo sanguíneo de su hijo no parece coincidir ni con el suyo ni con el de su marido, por lo que decide averiguar qué es lo que pasa, de hecho, temiendo saberlo. 
El momento de la verdad se presenta cuando los Silberg, junto a otro matrimonio, los Al Bezaaz, son recibidos por el actual director del hospital, en donde Orith y Leila (Areen Omari) dieran a luz, y para que desafortunadamente les confirmen lo peor. En aquel lejano día, los recién nacidos Joseph y Yacine (Mehdi Dehbi) habían sido rápidamente trasladados a un refugio, ante un bombardeo, para que luego, con todo el alboroto, fueran entregados a madres equivocadas. 
Quitada la duda, (y con fotos de los chicos, habiendo sido intercambiadas en el medio), muy diplomáticamente se les ofrece una disculpa, pero dicho lo dicho, el daño ya está hecho. 
Si tuviéramos que definir circunstancias de la vida que estén dentro de lo completamente inesperado y difícil de soportar, creo que lo vivido por los Silberg y los Al Bezaaz calificaría. Si ya es de por sí difícil aprender a ser padre, o tener que decidirse, por ejemplo, a adoptar, que tras 18 años te enteres de que tu hijo biológico ha sido criado por otros y de que has estado criando al suyo, debe de ser un hallazgo terrible. 
El otro hijo nos habla de qué tan difícil puede llegar a ser asimilar esta situación, tanto desde el punto de vista de los padres, como de los hijos o de los hermanos. Si como padre viviste momentos de padre e hijo, lo hiciste con la persona que, en principio y biológicamente hablando, no te correspondía. Si lo tuviste en tu vientre, es muy triste saber que quien te dijera “mamá” por primera vez no era el mismo niño. Pero pasando de todo esto, si como hijo te criaste en una cultura, idioma y maneras de pensar determinadas, quizás sea todavía más difícil asimilarlo, cuando tus verdaderos padres fueran de otra distinta, y probablemente más costase interiorizarlo siendo adolescente. A no ser que uno hubiera madurado rápido y tuviera otro entendimiento. 
De todas maneras, lo anterior iría en realidad unido a todo un paquete de emociones, que estarían dentro de lo lógico y esperable. Esta película, sin embargo, vas más allá de este planteo, dado el espacio geográfico en el que acontece. 
De la mano de lo que se nos cuenta ha estado también el mostrarnos un poco la situación político-social y cultural, de estos israelíes y palestinos que hoy se enfrentan. Viendo yo la película, y con todo el respeto que se merecen estas culturas, igual no pude evitar sentirme agradecido por haber nacido en el Río en el Plata. 
Podrán decirse muchas cosas de los uruguayos. Que somos racistas, que somos esto o que somos aquello… pero creo que, de ninguna manera somos tan culturalmente cerrados como esta gente, lo cual es un privilegio. Y se sobre entiende que, cuánto más abierta es una cultura, más probable es que uno esté menos adherido a ciertas pautas de las que te rigen la convivencia. 
En El otro hijo, ya el punto de partida es un error humano ocurrido durante un “horror humano”, es decir, la guerra. Un conflicto que, con sus vaivenes, lleva sucediendo durante décadas y del que acá se habla desde, en una pequeña discusión entre los padres, hasta cuando se nos muestra el cruce de fronteras y un sector de la Barrera de Cisjordania. 
Lo otro que se pone en evidencia es lo terrible que sería algo así en el Oriente Medio. Quiero decir que, de ocurrir entre una familia uruguaya y otra argentina, fuera del obvio shock, no habría un cambio cultural tan grande. Inversamente, el marco religioso que rodea a Joseph y a Yacine es muy estricto. Al punto de que a algunos les es difícil concentrarse en ayudarlos a sentirse bien, por encima de lo que elijan o no creer, de acuerdo con sus, ahora, verdaderas raíces. 
Para mi gusto, primero debería ir el bienestar del individuo como persona y, recién después, nuestro creer espiritual. A no ser que su mismo bienestar estuviese vinculado con su propia espiritualidad.
Acá, hablando con un rabino ante su crisis de identidad, Joseph Silberg va en busca de una guía. Aunque, más que nada, queriendo que le digan que todo está bien y que puede seguir igual, por su camino recorrido, por su arraigo al judaísmo y por sus actitudes hacia la causa. No obstante, más atento a sus reglas milenarias, este anciano elige explicarle como es que se es o no judío, asustándolo aún más, en lugar de mostrarle empatía y decirle algo como “No te preocupes. Hoy no se trata de Dios, sino de ti”. Quiero suponer que, para el creyente no fundamentalista, la persona es más valiosa que sus creencias, en donde este parece no ser el caso.
El otro hijo habla entonces, de todo esto. Nos describe, brevemente, las derivaciones políticas y geográficas de esta guerra, mientras profundiza en una situación crítica e irreversible, tristemente, consecuencia directa del enfrentamiento. Situación que, si nos pasara, podríamos estar mucho tiempo preguntándonos porqué a nosotros. Luego, si fuésemos israelíes o palestinos, agradeceríamos al menos que nuestros niños, pese al error, pudieran sobrevivir al día en que nacieron.
Los padres, por otro lado, creo que vale la pena decir que serán siempre  aquellos que te críaron y te amaron, y a quienes hayas llamado papá y mamá desde un principio. Lo que luego, puedo pasar en el futuro se analiza en el momento. Pero la que te sustentó seguirá siendo tu familia.

Mi puntaje: 7/10


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martes, 5 de agosto de 2014

"¿Homenaje... o imitación? parte 2"

Titulo: The house of the devil (La casa del diablo)
Año: 2009
Género: Terror, Misterio
Director: Ti West
Guión: Ti West
Duración: 95min
Reparto: Jocelin Donahue, Tom Noonan, Mary Woronov, Greta Gerwig, AJ Bowen, Dee Walace
Produc.: MPI Media Group, Constructovision, RingTheJing Entertainment, Glass Eye Pix

Hace dos años vi Alien Trespass (2009), título de ciencia ficción en donde un ser extraterrestre tomaba el control de un ser humano, con la intención de conquistar la Tierra. Luego, hace unos pocos días vi La casa del diablo (2009), filme de terror en donde una joven universitaria era engañada y usada en un ritual. Aunque completamente distintas entre sí, ambas coincidían en haberle rendido tributo a un cine muy anterior. 
Homenajear en este entorno siempre ha sido algo común, como con el premio Cecil B. Demille entregado a las celebridades por su trayectoria. Pero por suerte esto no sólo ocurre en tales ocasiones, estando los guiños que algunos directores les hacen a sus similares, poniendo en boca de sus personajes frases de otros, replicando su estética y hasta sus mismos enfoques de cámara. Cualquier de estas opciones funcionaría, a no ser que, igual que Ti West, eligieran calcar totalmente un estilo, en lugar de solamente tomar ciertas cosas. 
Si en su momento ya le había ocurrido a la Alien Trespass de R. W. Goodwin, que volviera a pasar ahora con La casa del diablo sólo me lo confirmaría: estos hombres habían malentendido lo que era homenajear. 
No puedo saberlo con certeza, porque ambas podrían haber sido hechas sólo por encargo. Quiero, sin embargo creer que, tanto Goodwin como West sintieron, en realidad, un fuerte apego por sus proyectos. Inspirados por volver a ese cine, hoy lejano y aburrido, pero antes genial, y del que ambos se nutrieran. 
Con todo, si lo que West había pretendido era demonstrar que el pasado no se le olvida, seguro que copiar con exactitud lo visto en su infancia, no era precisamente lo recomendado. Ya puedo imaginarme cuántos que odian los refritos probablemente ni si quieran noten que La casa del diablo es casi uno, cegados por su admiración hacia un cine al que elogian, en tanto critican al de ahora sin mucho criterio. Es muy común que se idolatre lo pasado, mientras se destroza lo presente. 
Desde el diseño de los créditos hasta los close-ups en los personajes, Ti West no dejaría nada al azar, procurando recrear el estilo del terror setentero-ochentero, e incluso rodando en 16 milímetros por la textura. De verla nosotros sin conocimiento de su director o su reparto podríamos haber pensado que esta película era de esa época. 
En La casa de diablo, la joven Samantha (Jocelin Donahue) da con un pedido de niñera que la hará cruzarse con el misterioso, mentiroso y peligroso Sr. Ulman (Tom Noonan). Este la recibirá en su hogar, en donde se haga el necesitado y varíe en sus mentiras, mientras la convence de que, cueste lo que cueste, esa noche su presencia es requerida.
Ciñéndose, sin variantes, al estilo homenajeado, West se olvidaría de incluir un toque personal y distinto. Entre que Samantha habla con Ulman por teléfono, va a cumplir con el trabajo y descubre el motivo real de su estadía, no ocurre nada que no pudiera uno ver en cualquier película de las hechas en aquel entonces. La casa del diablo acabaría siendo un clon innecesario, sólo justificable si fuese un ejercicio de ambientación, hecho por estudiantes de una escuela de cine. 
Una chica cuidando a alguien a quien nunca ve, una casa que encierra un terrible secreto y un matrimonio con diabólicos planes son parte de una trama que, por su suspenso característico solo se sostiene con lo justo y por un rato, en tanto un espera a que suceda ese algo novedoso que nunca llega. 
Si hipotéticamente hablando, remplazásemos a West y al 2009 por un nombre y fecha más acordes al cine aludido, que La casa del diablo pudiese pasar por una producción lejana, creo yo que implica que hoy no tiene cabida. 

Mi puntaje: 4/10


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martes, 15 de julio de 2014

"Un final que merecía una mejor película"

Título: The lego movie (La lego película)
Año: 2014
Género: Animación, Aventura, Comedia
Director: Phil Lord, Christopher Miller
Guión: Phil Lord y Christopher Miller (guión); Dan Hageman, Kevin Hageman, Phil Lord, Christopher Miller (historia)
Duración: 100min
Reparto: Chris Pratt, Elyzabeth Banks, Will Arnett, Morgan Freeman, Channing Tatum, Jonah Hill
Produc.: Warner Bros., Village Roadshow Pictures, RatPac-Dune Entertainment, The LEGO Group, Vertigo Entertainment, Lin Pictures
Presup.: $60 millones apróx.

Para quienes sabemos qué es Lego, podrá la película gustarnos más o menos, pero dudo que en lo visual tengamos algo de qué quejarnos. Desde los disparos en un tiroteo hasta el agua inundando un submarino, todo lo creado digitalmente corresponde al diseño de los bloquecitos. Y hasta la manera en que los muñequtos mueven sus piernas, brazos, manos y cabezas es la correcta.
Si, por el contrario, los reparos vinieran por el modo en como fue construida, ahí sí podría haber motivos para el descontento. Aunque tratándose ya de un aspecto que da para el análisis.
En La lego película, Emmet (Chris Pratt) es un tipo común, obrero de construcción, de quien un día pasa a depender el destino del mundo, frente al villano Lord Bussines (Will Ferrell). Triunfar le requerirá a Emmet de la ayuda de Estilo-Libre/Lucy (Elyzabeth Bakns) y los consejos de Vitruvius (Morgan Freeman), más un batallón de personajes, reales y ficticios, dispuestos a seguirlo.
Era esperable que, para esta adaptación, quisieran hacer mención de algunas de las colecciones de Lego. Por eso que, de la nada aparezca el Lejano Oeste o La Edad Media; que sin razón alguna Estilo-Libre/Lucy esté saliendo con Batman (Will Arnett); o que el Gandalf (Todd Hansen) de El señor de los anillos tenga también unas palabras.
Pero la idea debería estar lejos de colmar las expectativas del público más grande, por ser demasiado infantil y tener un exceso de personajes. Ni siquiera los constantes chistes, con alusiones a cómics u otras expresiones, son capaces de levantar una película que resulta imposible tomarse en serio.
Acercándonos entonces al feliz y previsible final de la batalla y cuando ya parecía estar todo dicho, todo lo que ha estado sucediendo acaba siendo parte un giro inesperado. Súbitamente, esa azarosa gran mezcla de personajes de distintas realidades, épocas y géneros ha pasado a tener un porqué bien definido. Recién ahora vemos un conflicto que sí nos importa, con intereses que realmente chocan, y de cuya resolución queremos, más que nunca, darnos por enterados.
Lo único imprescindible hasta acá había sido que fuéramos pacientes o capaces de ver esta película como lo que es Lego, en definitiva: un juego para niños.   

Mi puntaje: 6/10  


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domingo, 6 de julio de 2014

"Buscando a Pie Grande, los sustos fueron chicos"

Título: Willow Creek
Año: 2013
Género: Aventura, Terror, Misterio
Director: Bodcat Goldthwait
Guión: Bobcat Goldthwait
Duración: 80min
Reparto: Bryce Johnson, Alexie Gilmore, Peter Jason, Tom Yamarone
Prod.: Jerkschool Productions

Willow Creek es otro found footage del cine independiente, del realizador y comediante Bobcath Goldthwait. 
Jim (Bryce Johnson) y Kelly (Alexie Glmore) son una joven pareja que, cámara en mano, van tras Pie Grande. Jim es en realidad quien cree en esta criatura, en tanto que Kelly solo le hace compañía.
Como punto de partida acá se usa el famoso y controversial “video de Patterson” como material inspirador. Falso para algunos, verdadero para otros, y supuestamente filmado en el 67 en Bluff Creek, California, en él se dice retratarse lo visto por Roger Patterson y Robert Gimlin.
En líneas generales, lo que tenemos es a la pareja yendo hacia allí y entrevistando a lo locales. Desde a alguien que les cuenta su propia aterradora experiencia, hasta una completa escéptica, pasando por un tipo que les canta, o a un agresivo lugareño que les dice que se marchen. Son personas que residen donde el hombre mono es el mejor producto de merchandising, con la forma de sus pisadas presentes hasta en la comida. 
De entrevista en entrevista, Jim y Kelly se van aproximando hasta llegar a Bluff Creek, lugar del "caso Patterson" y en donde arman su carpa. Hasta acá uno supone que Willow Creek nos prepara el terreno para lo que luego, seguro que se viene.
Caída la noche, momento propicio para que pasen un montón de cosas, empiezan los ruidos y los movimientos, primero distantes, más luego pegados, haciendo que el miedo se apodere de ambos. Jim ha colocado su cámara frente a ellos y con la luz encendida, convirtiendo a la escena en un largo, aunque nada denso “plano secuencia” en donde ni un solo minuto estará demás. La tensión conseguida con el sonido fuera de cuadro funciona muy bien y va siempre en aumento, aunque hubiera servido complementarla con algunas tomas de fuera de la carpa, sino hoy, al menos en otra noche, algo que queda como materia pendiente. 
Desgraciadamente, los momentos generadores de sustos se resumen a esto, más el posterior intento de la pareja de volver sobre sus pasos. A diferencia de películas como las de Actividad Paranormal, ni siquiera es que se segmente la intriga en varias jornadas nocturnas, con acercamientos cada vez más peligrosos. Si lo que habíamos querido era ver al peludo gigante, tendremos que conformarnos con las huellas que Jim descubre o con los pelos que hallan en un tronco. Siendo pacientes, podremos verlos toparse con "algo", pero que sólo nos desconcierte. Willow Creek acaba siendo un pequeño found footage a medio terminar.

Mi puntaje: 4/10


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sábado, 17 de mayo de 2014

"Hombre vs Robot"

Título: Robocop
Año: 2014
Género: Acción, Crimen, C. Ficción
Director: José Padilha
Guión: Joshua Zetumer (guión), Edward Neumeier y Michael Miner (guión de 1987)
Duración: 117min 
Reparto: Joel Kinnaman, Gary Oldman, Michael Keaton, Abbie Cornish, Jackie Earle Haley, Michael K. Williams, Jennifer Ehle, Jay Baruchel, Samuel L. Jackson
Prod.: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Columbia Pictures, Strike Entertainment
Presup.: $100 millones aprox.

Creo que decir que ninguna buena película debería tocarse suena demasiado exagerado. Sí es cierto que hay títulos tan buenos que tiende a decirse que no habría que rehacerlos. Piénsese en los casos de La Lista de Schindler (1993), Ciudadano Kane (1941) o El Padrino (1972). Y así y todo, nadie nos asegura que estas historias hayan sido contadas de la única mejor manera. Vayamos entonces más atrás y echémosle un vistazo a Lo que el viento se llevó (1939), también catalogada de obra maestra. Viendo lo que fue en su momento está claro que hoy podría rehacerse y mejorarse, por ejemplo, en lo interpretativo o en la técnica del coloreado. Finalmente, si el término remake es aplicable al mejor cine, porqué no aprovecharlo para un cine no tan bueno. Robocop sería ideal, ya que, muy a pesar del fanatismo de muchos, lejos está de ser una gran película.
Comparando la original con esta, Padilha definitivamente retoca el argumento para más. Da a la familia de Alex Murphy (Joel Kinnaman) mucho mayor protagonismo que antes, haciendo de Clara (Abbie Cornish) una esposa insistente, que se niega a abandonar a quien ya ni siquiera parece ser su Alex. Además llena a la película de polémica, por el alto control que tiene Omnicorp sobre la mente y cuerpo de su nuevo policía. Acá hay hecho un planteo sobre la posibilidad de que, algún día, ya no fuéramos nuestros propios dueños. 
Esta Robocop nos sitúa en el 2028, en donde la empresa americana Omnicorp ha estado vendiendo al extranjero lo último en protección para los ciudadanos, y que aún no comercializa en el mercado yanqui.
Lo malo es que vemos su funcionamiento desde las calles de Teherán (Irán), en donde los rostros de la gente son más de miedo que de tranquilidad. Un iraní con explosivos, dejándose caer sobre una de estas maquinas es lo que faltaba para remarcar la idea de terrorismo, tan asociada a los países de Asia Occidental.
Pero Raymond Sellars (Michael Keaton), director general de Omnicorp, pretende, sí o sí, insertarse en el medio local. Para esto primero tiene que enfrentarse a quienes se oponen a que máquinas, sin sentimientos ni valores, patrullen las calles. La clave para expandirse recae en la creación de policías, mitad robots, mitad humanos y en donde Alex Murphy es el mejor candidato. Gracias a su esposa Clara, quien no quiere perderlo, Omnicorp puede dar a un hombre, casi muerto, una segunda chance.
Cuando, tras la explosión, Alex despierta y ve que es Robocop, es donde la remake le gana terreno a la original. Padilha habla de cosas que hoy podrán ser de ciencia ficción, pero que muy pronto podrían ser realidad.
Al igual que la de Verhoeven, esta Robocop también tiene su lado netamente policial, con nuestro vigilante a los tiros. Sin embargo acá se ahonda mucho más, en todo lo que la empresa es capaz de hacer para salir ganando, aunque signifique ser anti éticos y mentirosos.
La película pone en tela de juicio en dónde es que empieza el hombre y termina el robot, en dónde empieza el padre y esposo y termina el policía, o qué es de los derechos de Murphy cuando ya no puede decidir por él mismo.
Padilha se toma, a su vez, libertades, como ser incoherencias en la manera en que Murphy resuelve su intento de homicidio. Con eso, lo único que hace es enseñar aspectos de Robocop, que nunca antes se no habían mencionado que tenía y que tampoco encajan.

Mi puntaje: 7/10



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domingo, 20 de abril de 2014

"Muchos rezan por salir. Él te cobra"

Título: Escape Plan (Plan de Escape)
Año: 2013
Género: Acción, Misterio, Thriller

Director: Mikael Håfström
Guión: Miles Chapman (guión), Jason Keller (escrita por), Miles Chapman (historia)
Duración: 115min
Reparto: Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Jim Caviezel, Faran Tahir, Amy Ryan, Sam Neil, Vincent D'Onofrio, 50 Cent
Prod.: Summit Entertainment, Emmett/Furla Films, Mark Canton Productions, Envision Entertainment, Boies / Schiller Film Group, Atmosphere Entertainment MM 
Presup.: $50 millones aprox.

Si hay algo que gusta al público es tener a un hombre inocente, pero ingenioso y con kilos de paciencia, tratando de escaparse del encierro. Se vuelve aún más lindo si todavía debiera vérselas con un personal carcelero detestable, más un director corrupto. 
Plan de Escape ha hecho uso de esta vieja fórmula, aunque adaptándola, más que nada, para el cine de acción, usando a dos de los tipos más duros de dicho género.
Los minutos iniciales nos tienen viendo a un recluso, claramente dispuesto a fugarse. Algo que hará efectivo, haciendo lo suyo y con ayuda externa, pero para luego volver a entregarse. 
Ray Breslin (Sylvester Stallone) nada tiene, en realidad, de criminal. Experto en seguridad y una suerte de Houdini, se dedica a buscarle fallas al sistema carcelario. Siempre contando con Hush (50 Cent) y Abigail (Amy Ryan) en su equipo, más sus tres reglas de oro: conoce el diseño, entiende la rutina y ten ayuda de afuera o adentro. Breslin es un genio escapista a punto de tomar un trabajo muy feo, con variantes que ni él mismo conoce y en donde lo único que tiene claro es que su personaje a interpretar es el terrorista Anthony Portos. 
Inesperadamente secuestrado, Breslin es trasladado a su nuevo destino bajo sedantes, no pudiendo ver a donde va, para comunicarlo, y dejando a sus compañeros con las manos atadas. Por primera vez, Breslin debe trabajar a oscuras. 
Plan de Escape nos transporta a una prisión de máxima tecnología, con celdas transparentes, guardias enmascarados, cámaras por doquier y hasta detectores de movimiento ¿Cómo hacer para salir? Me pregunto si Harry Houdini lo sabría.
Apenas ingresado, Bresil recibe el valioso consejo "hazte amigos", justo antes de ser salvado por el recluso Rottmayer, su "amigo", cuando estaba por ser atacado por unos matones.
El ex gobernador de California, Arnold Schawrzenegger, es quien interpreta a este Rottmayer, un preso que es demasiado bueno, confiable y cooperativo, tras apenas haberse presentado, y que termina haciendo del escape, más factible de lo que esperábamos que fuera. En realidad, cuando al fin se explica porque se ha unido al recién llegado, su presencia en escena termina resultando muy forzada. Arnold contribuye a que este escape, para Breslin, no sea el gran desafío que nosotros habíamos querido. Lo digo todo si agrego que sin Arnold, la acción se habría hecho esperar demasiado. 
Pero Plan de Escape en ningún momento pretende ser un drama realista, ni profundizar en el vínculo humano, ante la privación de la libertad. A lo que se apela es al entretenimiento, pero en su sentido más elemental. Si Breslin no contase con alguna de sus reglas, su nivel de planificación habría sido mucho mayor y la trama, más atrapante. Tampoco puede decirse que la cárcel sea tan segura, cuándo no hay quien revise a los reclusos, detectores de objetos extraños, o guardias serios que no se distraigan fácilmente.
Llegada la acción, decenas de muy bien preparados guardias son incapaces de acertar un tiro, mientras que Breslin o Javed (Faran Tahir), otro compañero de fuga, no tienen inconvenientes para hacerlo, como si de pronto fuesen maestros del tiro al blanco.
Para completar este clima hostil es que está Hobbes (Jim Caviezel), como el director corrupto a quien sus presos nada le importan y a quienes no le faltan las ganas de atormentar. Probablemente hasta sea necesario ser así para dirigir semejante lugar.
Si elaboración es lo que no hay mucho, acción la hay y en buena cantidad. Desde un pequeño combate a puños entre Stallone y Schwarzeneger, hasta un mano a mano con Drake (Vinnie Jones), un sádico guardia lleno de odio.
Plan de Escape es la película ideal para el fanático de la fuerza bruta, las artimañas y los tiroteos. Si  en cambio lo que buscábamos era un drama con dolor humano y que mostrara cómo es vivir en el encierro injustamente, Cadena Perpetua (1994) de Frank Darabont sería una mejor opción. 

Mi puntaje: 6/10


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martes, 1 de abril de 2014

"Dejémonos de números"

Título: She´s out of my league (Ni en tus sueños)
Año: 2010
Género: Comedia, Romántica
Director: Jim Field Smith
Guión: Sean Anders, John Morris
Duración: 104min 
Reparto: Jay Baruchel, Alice Eve, T. J. Miller, Mike Vogel, Nate Torrence, Lindsey Sloane, Krysten Ritter
Prod.: DreamWorks SKG, Mosaic Media Group
Presup.: $20 millones aprox.

Dudo que Ni en tus sueños llegue a formar parte del listado de películas favoritas de algún cinéfilo. Si tuviera que describirla en pocas palabras, podría resumirla a: chico conoce a chica, chico y chica se enamoran, chico y chica se pelean y chico y chica se reconcilian. Que tampoco sería revelar el gran spoiler, en un filme que es bien predecible. 
Debo, sin embargo reconocer, que habiéndolos muchos títulos olvidables y de características similares a este, antes no habían conseguido llamarme tanto la atención. Su nombre mismo, en inglés “She´s out of my league” (“Ella está fuera de mi alcance”), ya nos da indicios sobre un tema que podría ser atrayente. 
Ni en tus sueños trata sobre Kirk (Jay Barucel), un muchacho de mediano atractivo, que sin proponérselo acaba saliendo con una chica que es hermosa. Kirk, guardia de seguridad del aeropuerto de Pittsburgh, tiene el deseo de reconciliarse con su ex novia Marnie (Lindsay Sloane). Ella, una joven bastante bonita, pero que no es igual de linda por dentro. La cuestión es que Marnie ya está con otro tipo y ningún interés tiene en Kirk. Partiendo de esto, y del hecho de que Kirk no sea la gran cosa, nos lleva a preguntarnos a qué chica podría él gustarle. 
Poco más tarde Kirk se da cuenta de que una pasajera, con quien antes sostuviera unas palabras, se ha olvidado el celular en el aeropuerto. Será así como, para devolvérselo él vuelva a verla, y Molly (Alice Eve) pueda así notar que hay algo de este chico que le gusta. 
Luego viene una de las escenas más interesantes de la película. Kirk y sus amigos Stainer (T. J. Miller), Jack (Mike Vogel) y Devon (Nate Torrence) discuten, mientras juegan al bowling, lo raro que resultaría que Kirk pudiera salir con una chica que es un 10. Kirk escucha a sus amigos ponerse puntajes, unos a otros, en lo que él, al parecer, ha sido el menos favorecido. Todos concuerdas en que él no pasa de un 5, a no ser por su personalidad.
De aquí en más resulta muy claro por dónde gira la trama. En tanto el vínculo entre Molly y Kirk se va fortaleciendo, nadie se explica cómo este chico esté saliendo con semejante belleza. No es tanto lo que sorprende la falta de apoyo, de amigos y familiares, como que al propio Kirk le cueste creerse su suerte. 
Vivimos en una sociedad, a veces muy superficial, donde por momentos convertimos a la gente en números, algo que está de más. Tanto es así que, a punto de intimar, Kirk deja en evidencia su incomprensión y falta de autoestima, afirmando no entender qué es lo que pasa. Pero, ¿qué es lo que hay que entender?, es lo que Molly no comprende. Que es que, una chica que Kirk y sus amigos han calificado como perfecta, haya decidido salir con un tipo que es apenas pasable, físicamente hablando, y por ende, no lo suficientemente bueno para estar con ella. Lo cual ofende a Molly, porque ella no ve así las cosas, ya que ella ha visto mucho más que una cara bonita. 
Esta escena es planteada bastante bien y posee un diálogo que es coherente. A diferencia de otros momentos, en donde oímos conversaciones muy mal enfocadas y chistes que son un despropósito. 
Las cosas, luego de la separación, ocurren como eran de esperarse. Kirk ahora cuenta con herramientas para volver con su ex novia. Una infeliz, que no se lo merece, pero que lo tiene de todos modos. Es entonces que sus amigos deciden ayudarlo a volver con Molly, porque también ellos recapacitan. Stainer, a veces, un idiota, hoy obra bien. Largándole todo un discurso, destaca a Kirk todo lo que él vale, tanto como amigo, como ser humano, y cuánto se merece estar con esa chica que lo hacía feliz. Le hace ver que ambos, él y Kirk, estaban equivocados, y que él se merece completamente, estar con ella. 
En líneas generales, desde el principio se ve venir el final de una trama que, aunque llevada con algo de torpeza, consigue dejarnos un buen mensaje. También cabe rescatar que, en ningún momento aburre, algo que para mí es incluso, de lo más importante. 

Mi puntaje: 5/10


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domingo, 23 de febrero de 2014

"El amor sólo se ve desde el corazón"

Título: Blind Dating (Cita a Ciegas)
Año: 2006
Género: Comedia, Romántica
Director: James Keach
Guión: Christopher Theo
Duración: 95min
Reparto: Chris Pine, Anjali Jay, Eddie Kaye Thomas, Jane Seymour, Stephen Tobolowski
Prod.: Samuel Goldwyn Films, Milcoz Films, Catfish Productions, Blind Guy Films, Theta Films

Por haber nacido prematuro Andy (Chris Pine) está condenado a no tener una vida normal. Carecer de la facultad de ver, con todo lo que eso conlleva, hace que alcanzados los 22 años aún no haya estado nunca con una chica. 
Cita a ciegas es una comedia romántica en donde se ha puesto más cabeza a su título (un muy buen juego de palabras, que da pistas sobre la trama), que al tipo de humor que se incluye, a veces muy tonto. Cuando vemos, al principio, a Andy de niño, corriendo como un loco por un parque y chocando con un árbol, cabe preguntarse cuál es bien, el sentido. Escenas así no eran necesarias. ¿En dónde se ha visto que los niños hagan eso? 
Andy se enfrenta ahora a una etapa crucial, y en donde deberá ser muy valiente y tomar riesgos. La ceguera que lo ha obligado a ver el mundo de otro modo, según los médicos, podría ser revertida, aunque no hay antecedentes que lo demuestren. 
Conjuntamente se le ha abierto la chance de salir con chicas y en donde tiene a su favor el ser bien parecido. Aquí el riesgo es emocional, si acaso saliera lastimado, si es que su discapacidad pudiera espantarlas. Convengamos además, y siendo realistas, que si aparte de ciego, tampoco hubiese sido lindo, difícil la habría tenido con estas chicas. Así que, en cuanto a darle el rol a Pine, estuvieron muy bien. 
Se perfila entonces en la búsqueda de candidatas, mientras testea sus aptitudes para la cirugía, que funciona a modo de sub trama. Toda esta parte de preparativos es tocada con delicadeza, reservando el humor para las citas o para las sesiones con su terapeuta, Dr. Evans (Jane Seymour). 
Andy cuenta con la ayuda de su bienintencionado hermano Larry (Eddie Kaye Thomas). Será él quien le presente a las favorecidas, además de poner a sus órdenes su servicio de limosina. La contra es que toda chica que él le traiga será, o muy rápida o muy loca, alguien que les cobre por su tiempo, o alguien híper sensible. Sumémosle a esto que Andy quiere tener algo serio, mientras que el bueno de Larry sólo piensa con el pito. Por suerte para Andy, de todos modos no precisará su ayuda para dar con su media naranja, una joven india que trabaja en el centro en donde él se atiende. 
Es con esta joven, de distinta raza y muy distinta cultura, que Andy siente por primera vez, que puede pasarle algo maravilloso. Otro de los puntos de interés es justamente el choque cultural y sus implicancias, puesto que en la india los casamientos son arreglados. Pero antes de enamorarse o de siquiera salir con Leeza (Anjali Jay), aún le esperan citas que él preferirá olvidar. 
Si bien hay momentos graciosos, otros podrían haberse evitado, por lo forzados y poco creíbles. Su ocurrencia, por ejemplo, de ocultarle su condición a una joven, deriva en un escenario demasiado absurdo. Cualquiera con dos dedos de frente habría empezado notando en sus ojos esa peculiar mirada suya, muy distinta a la de los demás. En cambio esto genera una rechinante falta de equilibrio entre los dos géneros de Cita a Ciegas
Por más que podamos describirla como una comedia, creo que, en realidad, es su componente dramático el que más importa. Aunque cuenta con los mismos ingredientes de todo título romántico, no muy seguido es que el protagonista está imposibilitado de describir la apariencia física de su enamorada, a no ser por el tacto.
Se habla, asimismo, de la importancia de la aceptación personal de uno como es, por muy difícil que pueda ser y aunque padezcamos algo irreversible y en extremo, limitante. 

Mi puntaje: 4/10


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