miércoles, 1 de febrero de 2012

"Conociendo a los amos de la noche"

Título: Vampires (Vampiros)
Año: 2010
Género: Comedia
Director: Vincent Lannoo
Guión: Vincent Lannoo, Frédérique Broos
Duración: 88min
Reparto: Carlo Ferrante, Vera Van Dooren, Pierre Lognay, Fleur Lise Heuet, Julien Doré, Batiste Sornin
Produc.: Left Film Ventures

A modo de falso documental, Vampiros nos lleva hasta Bélgica, en donde un equipo de filmación, acompaña a una familia de vampiros en su vida cotidiana. Aquí tenemos a Georges (Carlo Ferrante), el padre; Bertha (Vera Van Dooren) la madre; Samson (Pierre Lognay), el hijo; y Grace (Fleur Lise Heuet), la hija. 
De la mano del director Vincent Lannoo nos llega este producto, que toma para la comedia y el humor negro, el diario vivir de los chupa sangre. Al igual que en tantos otros casos, aquí se parte de la idea de que, supuestamente, estaremos viendo un verdadero documental, lo cuál, obviamente, no es cierto. También es dejado bien en claro que es realmente un privilegio que tengamos acceso a este material, ya que tres fueron las veces en que el equipo de filmación tratara de adentrarse en territorio vampiro, fracasando las primeras dos: fueron atacados. 
Dentro de la ficción de este documental, se entiende que el equipo de filmación llega, finalmente, a un acuerdo, para que, una vez adentrados con el enemigo, el depredador procure, al menos por esta vez, no atacarlos. 
La idea del falso documental, hoy ya muy vista, es combinada con el género vampiro, que, por su parte, por lo menos yo, no tengo recuerdos de que hubiera sido abordado así, anteriormente. De modo que estamos ante algo distinto y frente a una comunidad de muertos vivos de costumbres muy interesantes, quienes al igual que el mismísimo Drácula duermen en ataúdes, le temen a la luz del sol y a los crucifijos y no pueden llorar, amar o reproducirse. También tienen sus conflictos entre vecinos, al igual que sus leyes de convivencia. 
Con todo, diría que el aspecto más llamativo está en la naturalidad con que estos se comportan, ya que se enfrentan a sus problemas e inquietudes (para nosotros, muy raras; mas, para ellos, normales), de una manera que hace que no parezca que el documental fuera falso, porque toda situación que vemos sucede con total autenticidad. Hay un ejemplo muy bueno, cuando Samson, estando en clase (y considerando su apariencia a simple vista, el muchacho ha de estar cursando secundaria) tiene que aprender a morderle la yugular a los humanos, practicando con un muñeco sobre una mesa. Por mucho que lo intenta, Samson no consigue satisfacer a su profesora, quien furiosa le reprocha su incapacidad para seguir con las indicaciones. La incompetencia de Samson, más el enfado de su docente, podrían recordarnos, perfectamente, a nuestros días en la escuela primaria, con esas maestras que eran insoportables y que nos hacían pasar un mal rato. 
Pese a tanta originalidad, Vampiros cae en un problema de estructura. Desde el momento en que el equipo de documentalistas llega a ese entorno desconocido, la película se traduce en que asistamos a sus distintos espacios sociales, pero sin molestarse en establecer, para nosotros, un argumento preciso. De modo que, por un lado hacemos un seguimiento de sus vidas, en tanto que, por otro lado, nunca nos es posible saber hacia dónde se pretende conducirnos, ya que se carece de una base firme, de un conflicto específico, a partir del cual desarrollar todo lo que sigue. Justamente, llegado un momento, uno probablemente ya se haya cansado de conocer a esta gente y quiera que ocurra alguna problemática nueva que deba resolverse. Lo que ocurre, es que nosotros tendemos a buscarle a las película un comienzo, un desarrollo y un final, que aquí no están muy bien precisados. Como falso documental, este producto tienes buenas intenciones, pero termina quedándose en eso, y siendo además, demasiado lento. 

Mi puntaje: 3/10


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miércoles, 18 de enero de 2012

"¿Adivinen quién viene a cenar?"

Título: Lars and the Real Girl (Lars y la Chica Real)
Año: 2007
Género: Comedia, Drama
Director: Craig Gillespie
Guión: Nancy Oliver
Duración: 106min
Reparto: Ryan Goslin, Emily Mortimer, Paul Scheinder, Patricia Clarkson
Produc.: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Sidney Kimmel Entertainment, Lars Productions
Presup.: $12 millones aprox.

Lars y la Chica Real es la historia de Lars (Ryan Goslin), un joven tímido y solitario, que no da indicios de que vaya a encontrar a su media naranja. Hasta que un día, sin embargo, dice a su hermano Gus (Paul Schneider), que hay una muchacha que le gustaría presentarle. Salvo que esta novia es una muñeca de tamaño real, pedida por correo electrónico.
Aquí se toca un concepto realmente interesante. Se pregunta y luego contesta, sobre lo que haríamos si un día nos viéramos enfrentados a una situación tan disparatada, tan fuera de lo ordinario, que acabáramos preguntándonos, porqué eso nos tuvo que pasar a nosotros. Porqué a mí, y no, al vecino.
Lo que es en efecto disparatado, y no es algo menor, si de pronto, nuestro hermano menor empezara a relacionarse con una muñeca, la cual dentro de su trastorno psicológico, además le contesta. Como primera reacción ante tal bizarreada, Gus se muestra impotente, perturbado, mientras que su esposa Karin (Emily Mortimer), es a quien más fácil se le hace mantener la calma. A partir de este momento, lo más inmediato es llevar a Lars a un psicólogo y ver desde ahí como lidiar con semejante trastorno.
Lo interesante de la película pasa por el tipo de recibimiento que obtiene Lars de sus parientes, amigos y vecinos. Algunos se muestran contrarios a la idea de juntarse con semejante “lunático”, y otros, en cambio, comprenden que lo mejor es tomar el otro camino y tratar a Lars como a un ser humano, con respeto, y ayudar a sus familiares en todo aquello posible. Es en este punto en donde la película hace su mejor trabajo, mostrándonos que todas las personas somos diferentes y que, de nada sirve el rechazo. Además se pone énfasis en que no hay nada de malo en tener miedo, mientras tengamos a alguien a quien pedir ayuda. Uno, también ha de tener en cuenta que la enseñanza de esta película es, en muchos sentidos, bastante obvia, si bien muchas veces necesitamos que se nos repita el mensaje más de una vez y en más de una forma.
Otro elemento muy bien presentado, refiere a la propia personalidad de Lars. Él nos es descrito, no sólo como un tipo introvertido, sino como alguien que no aparenta tener intenciones de expandir su abanico de relaciones humanas. Alguien que tras recibir una flor con el mensaje “Dásela a alguien agradable”, se deshace de ella, apenas puede y justo frente a Margo (Kelli Garner), una chica agradable y atractiva, quien le ha hecho bien claras sus intenciones.
Pese a esto, más adelante entenderemos que Lars no deja ver a otros, precisamente lo que siente, cuando se aparezca con una chica que vio, por primera vez, en la web, y que  conoció, personalmente, tras abrir una caja. Lo que, de manera brillante nos muestra la película, es la enigmática psique de un individuo, quien ha traído a su muñeca porque es su única manera de expresar unos sentimientos que tiene muy aferrados y no consigue exteriorizar, y que no dejará ir a Bianca (la muñeca) hasta no ver solucionadas estas inquietudes.
Asimismo, Lars y la Chica Real se vale de algunos simbolismos muy ocurrentes, a la hora de contar, aún mejor, el relato. Uno se ve cuando Lars se pone a leer a Bianca, y si uno le presta mucha atención, el libro que tiene en sus manos es “Don Quijote”, cuyo personaje principal padece, también, problemas de cordura. El otro es un simbolismo que vemos desde que Bianca aparece en escena y que nos llega por intermedio de su figura misma. Si se está atento a su rostro, uno puede ver que su expresión se va modificando a medida que van cambiando, también, las circunstancias con las que Lars se enfrenta, de manera que podemos entender mejor cómo él se está sintiendo a través de su muñeca, llamémosle, “terapéutica”.
A modo de redondeo, no debe quedar afuera algo tan vital como es que las personas que rodean a Lars se vean predispuestas a ayudarlo, al punto de tratar a Bianca como si de un ser humano, de carne y hueso, se tratase. Karin, por ejemplo, llega al punto de ponerse a bañar ella misma a Bianca o de vestirla, también, para dormir. Lo que nos lleva al momento culminante de la historia, en donde inclusive los paramédicos del pueblo se muestran dispuestos a formar parte de esta gran ilusión. Todo sea por apoyar a Lars en su conflicto.

Mi puntaje: 9/10


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"Cuando el humano subestimó al simio"

Título: Rise of the Planet of the Apes (El Planeta de los Simios: la Revolución)
Año: 2011
Género: Acción, Drama C. Ficción
Director: Rupert Wyatt
Guión: Rick Jaffa, Amanda Silver, Pierre Boulle (sugerida a partir de la novela “La planète des singes”) Duración: 105min
Reparto: James Franco, Freida Pinto, John Lithgow, Brian Cox, Tom Felton, David Oyelowo, Tyler Labine, David Hewlett
Produc.: Twentieth Century Fox Film Corporation, Chernin Entertainment, Dune Entertainment
Presup.: $93 millones aprox.


El Planeta de los Simios: la Revolución nos cuenta la historia de Will Rodman (James Franco),  un científico dedicado a buscar la cura del Alzheimer, que acaba teniendo en sus manos el cuidado de un bebé chimpancé, cuya estructura cerebral ha sido químicamente alterada, y que terminará siendo quien lidere toda una ofensiva, de simios contra hombres.
El año pasado tuve el privilegio de ver en mi casa la película original de El Planeta de los Simios de 1968 y que fuera protagonizada por el reconocido Charlton Heston. Al principio tenía mis dudas respecto a qué era lo que me iba a encontrar, considerando que se trataba de una producción muy anterior a mi época. Por consiguiente, me intrigaba todo lo relacionado a los efectos especiales de ese entonces, o, también, el ver cómo habían sido resueltos los maquillajes de los simios, obviamente primitivos, si los comparáramos con los avances de hoy en día.
Pronto, Charlton Heston y sus otros dos compañeros de misión eran capturados, y fue así como pude ver a los simios, sin sentirme en absoluto, decepcionado por sus maquillajes de finales de los sesenta. Pero sobre todo, me llamó gratamente la atención encontrarme con un guión increíblemente bueno y en donde cada una de las secuencias era de por sí atrapante. Y sobre todo, que tras una película tan buena, su final implicaba un giro sorpresivo en la historia.
La razón por la cual hago este repaso, es mi objetivo de realizar una breve comparación entre la cinta del 68 y su precuela, curiosamente rodada muchos años más tarde. Es, a mi parecer, la mejor manera de saber cómo valorar, correctamente, la última de las dos propuestas. Lo que ocurre es que, si uno ya ha visto la primera película, entonces, la segunda, seguramente le resulte un mero entretenimiento. No estoy diciendo que eso sea malo, aunque sí, esta El Planeta de los Simios carece del excelente nivel de su predecesora. Tampoco sería correcto decir que la cinta de Rupert Wyatt no haya sido muy bien pensada, puesto que el planteo que se hace para que los simios se revelen y se escapen, es convincente. Sin embargo, la principal falencia de este nuevo guión, recae en la exagerada importancia concedida a los efectos especiales. Wyatt no deja de dedicarle sus momentos, tanto al comportamiento y razonamiento animal, como a la relación entablada entre Will y su simio César, pero luego, también, dedica muchos minutos a mostrar animales digitales, conduciendo una ciudad al caos. Es aquí cuando la historia pierde su componente más interesante, para convertirse en una simple batalla entre oprimidos y opresores. Tratándose, además, de un producto creado para llenar butacas, se ha hecho todo lo posible para que las escenas de mayor acción fueran en extremo sorprendentes. De ahí que los simios fueran capaces de cruzar un puente, incluso por lugares en donde en la vida real les hubiera sido imposible, o mostrarnos a un orangután saltando desde un puente a un helicóptero.
Finalmente, podemos dedicarle un breve comentario a la resolución final de la película, y sobre la cual puedo hacer dos acotaciones. Por un lado, recalcar que a diferencia de la cinta del 69, acá se hace muy predecible cómo va a acabar. Ya desde que César mira el puente a lo lejos, desde lo alto de un árbol, sabemos que lo que está contemplando es su vía de escape. Lo segundo es más que nada mencionar una flaqueza en el guión, ya que se explica que los simios escapan de la ciudad para llegar a un monte, que será luego el lugar estratégico en donde sigan evolucionando, se organicen y terminen por dominar al ser humano. Sin embargo, este lugar no queda ni remotamente lejos del suelo enemigo. Siendo así la cosa, sería ridículo pensar que estos animales disponen de la mínima oportunidad de iniciar allí su acenso al poder, ya que sería sólo cuestión de horas para que los americanos enviaran a su ejército y acabaran con estos simios rebeldes, quienes se están recién encaminando, hacia encontrar su mayor fortaleza unidos. Esto quiere decir que se hace más verosímil que la raza humana se vaya a extinguir por culpa de un virus transmitido por los primates (como se sabe al final), que creer que el motivo mismo que llevará a estos primates a crecer como comunidad autónoma para auto gobernarse recaiga, no sólo en su independencia, sino, además, en su nueva re locación geográfica, pegados a la sociedad de su cazador, un hombre que con armamento ya desarrollado.
De todos modos, en líneas generales esta película está bastante bien contada y cada uno de los efectos especiales, ya sea en la escena del puente, como en los simios agregados por computadora desde el minuto uno, han sido impecablemente diseñados, producto de lo mejor en tecnología digital. Demás está decir, que uno no tiene tiempo para aburrirse.

Mi puntaje: 6/10


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martes, 3 de enero de 2012

"De Joanne Rowling a J.K. Rowling"

Título: Magic Beyond Words: The JK Rowling Story
Año: 2011
Género: Biografía
Director: Paul A. Kaufman
Guión: Jeffrey Berman, Tony Caballero, Sean Smith (basada en su libro)
Duración: 85min
Reparto: Poppy Montgomery, Emily Holmes, Antonio Cupo, Janet Kidder
Produc.: Commotion Pictures, Lifetime Television

Magia Más Allá de las Palabras nos cuenta la biografía de la escritora best seller J.K. Rowling (Poppy Montgomery), desde sus comienzos. Empezando por su infancia, la película nos enseña algunos momentos cruciales de su adolescencia, pasando luego a su inserción en el mundo laboral y, finalmente, a las circunstancias que conducirían a la publicación de Harry Potter y su posterior llegada a los cines.
De la mano de Lifetime Television puede ahora uno conocer más a fondo, acerca de la vida Joanne Rowling. Una escritora que, habiendo nacido en una familia muy humilde, tuvo que luchar contra viento y marea, llegando a pasarla muy mal en el proceso, pero valiéndose de una voluntad de acero y de las palabras, siempre presentes, de su madre, para llegar a convertirse (como se la daría a conocer por la editorial Bloomsbury en el 96) en J.K. Rowling.
Creo certero pensar que, cada vez que una productora decide lanzar al mercado la biografía de alguna personalidad, hay una tendencia a conseguir el buen recibimiento por parte del público. Lo que ocurre es que, una vez que uno ha leído y se ha sentido atrapado por las novelas de un determinado escritor, o se ha pasado largas horas escuchando las canciones de algún músico, o ha llevado a cabo, en su casa o en cualquier otra parte, la simple acción de apretar un interruptor, para ver encenderse una lamparita, luego si nos enteramos de que se ha llevado a la gran/pequeña pantalla la vida de alguno de estos personajes, debiera ser casi que automática una respuesta, que se traduzca en intriga e interés, por parte de nosotros. La razón: la curiosidad. Que nos hará preguntarnos: ¿Pero cómo se le ocurrió escribir este libro? ¿Qué habrá sido lo que lo/la inspiró para componer esa letra? O, ¿cómo pudo saber que si hacía esto o aquello, se encendería eso que llamamos luz?
La cuestión, en definitiva, es que Joanne Rowling no solo escribió una serie libros de un personaje que la volvería multimillonaria, sino que además serían el material perfecto para explotar a lo largo de, no siete, sino ocho películas, llenándola a ella, tanto como a Hollywood, de varios millones de dólares. Es aquí cuando empieza uno a interesarse por este tipo de personas.
Pero yendo, estrictamente a la película, debo resaltar, lamentablemente, que no cuenta con tantos pros, como contras. Es decir: una vez que uno haya terminado de verla, indudablemente se habrá quitado un montón de dudas. Una vez aparecidos los créditos finales, uno conocerá, con más precisión, el complicado mundo laboral/sentimental que fue envolviendo a la escritora mientras craneaba lo que sería la historia de su mago favorito. Sin embargo, el gran problema de esta cinta viene en su corta duración, ya que es completamente imposible describir con profundidad suficiente una vida que contó con tantos giros y matices, en apenas 85 minutos. En Magia… su director hace un recorrido de tipo flash, de los principales hechos trascendentales que conducirían a Joanne a convertirse en una exitosa novelista. No obstante, la información que se nos brinda en cada escena, va cayendo toda junta y demasiado deprisa. En líneas generales, el objetivo de la película de “darnos a conocer sobre Joanne”, en efecto, se cumple parcialmente. Aunque poco es lo que llegamos a saber sobre cómo Joanne llegó a construir a Harry, a sus amigos y a todo ese mundo fantástico en su cabeza. Apenas se nos concede algunas respuestas.
Igualmente, también es positivo valorar los mensajes que la película nunca se olvida de transmitirnos. Si bien es cierto que algunas de las cosas que se dicen o se muestran, podrían entrar en discrepancia con lo que es el mundo real, duro y bastante negro.
No se pierde ni un segundo en abordarse la idea de que es importante que todo niño use su imaginación para divertirse. Y esto, más allá de que vaya o no, a ser uno/a novelista en un futuro. También se concede un papel crucial a Anne Rowling (Janet Kidder), madre de Joanne y una mujer ejemplar, quien nunca deja de insistirle a su hija sobre que ella debe seguir sus propios sueños. Aquí es en donde también aparece el padre, Pete Rowling (Paul McGillion), un hombre bien intencionado, pero quien al querer lo mejor para su hija, no pretende otra cosa que decirle las verdades en la cara.
Luego, mientras Joanne se aproxima sin saberlo, hacia la cumbre del estrellato y del éxito económico, hay una muy interesante escena en la que ella misma dice que no escribe pensando en plata, sino por el hecho mismo de escribir. Y bueno… En cierta media, su filosofía es perfectamente válida. A pesar de que ella misma tendrá, luego, que reconocer, que a veces incluso las mayores pasiones de uno tienen, sí o sí que explotarse, pero para poner comida en el plato y pagar las cuentas. Pero una cosa no quita a la otra.
En conclusión, Magia Más Allá de las Palabras… me animaría a afirmar que funciona como una correcta fuente de respuestas sobre el antes del éxito de Joanne Rowling (o como se la dio a conocer en sus libros: J. K. Rowling), pero algo me dice que en una película de mayor duración, se hubieran podido abarcar aún más aspectos de su vida, que ni yo mismo conozco.

Mi puntaje: 5/10


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domingo, 25 de diciembre de 2011

"Hablale a mi mano"

Título: The Beaver (El Castor)
Año: 2011
Género:Drama
Director: Jodie Foster
Guión: Kyle Killen
Duración: 91min
Reparto: Mel Gibson, Jodie Foster, Anton Yelchin
Produc.: Summit Entertainmet, Participant Media, Imagenation Abu Dhabi FZ, Anonymous Content
Presup.: $21 millones aprox.

En El Castor, Walter Black (Mel Gibson) es un hombre depresivo, quien tras mudarse de la casa en la que vivía con su familia, encuentra un títere de castor, el cuál empleará para comunicarse con la gente que lo rodea.
Walter, excelentemente interpretado por Mel Gibson, padece una depresión severa, de la que ningún tipo de ayuda ha podido liberarlo. Si bien en la película no se revelan detalles médicos, está claro que basta con que entendamos que los trastornos psicológicos de Walter son tales que, es absolutamente incapaz de llevar adelante el rol de padre de familia. De ahí que, cuando Meredith consigue que se vaya a vivir solo, el mayor de sus hijos, Porter (Anton Yelchin), se muestra satisfecho ante la idea de no tener que ver más a ese “perdedor”. Ya por las suyas, una noche en la que Walter acaba de comprarse unas cuantas botellas de alcohol, abre la valija de su auto, mira en su interior y decide deshacerse de algunas cosas. Justo hay un contenedor de basura, a pocos metros. Walter arroja allí algunas pertenencias y es, entonces, cuando se topa con un castor de peluche. Curioso hallazgo que en un principio parecería no llamarle la atención, pero en seguida vemos, que la realidad es distinta. De vuelta tras su vehículo, Walter contempla el contenedor para, solo segundos después, acercarse a recoger el peluche. Una vez en sus manos, Walter mira al castor a los ojos, con la expresión de alguien que se pregunta qué hará una cosa como esa entre tanta porquería. En la escena siguiente, comprobamos la magnitud del dolor que siente Walter, quien incapaz de soportar su situación, se rinde a la bebida mientras lloriquea, con una botella en una mano y el castor enfundado en la otra. Pero eso no es todo. Walter usa su corbata para ahorcarse con el  caño de la ducha. Salvo que, por su peso, caño y cortina caen con él en la bañera, como si su baño quisiera decirle que el suicidio no es aceptable. Su última alternativa es probar con algo que no pueda fallar. Walter, castor en mano (caño y cortina al cuello), sube al muro de su balcón... Y de pronto escucha la voz del “castor”.
Ante la sorpresa, Walter se tambalea hacia atrás, entrando a su cuarto a los tropezones, cayendo al suelo, llevándose al televisor consigo y quedando inconsciente.
Cuando, rato más tarde, Walter despierte, él ya no se comportará de la misma forma.
Luego, cuando Meredith va a buscar a Henry Black (Riley Thomas Stewart) al colegio, le dicen que ya ha ido a buscarlo el padre. Asustada, Meredith conduce a su casa para encontrarse con un hombre, que se comunica con su hijo por intermedio de un títere. Es así que, ante una Meredith confundida, Walter le entrega, rápidamente, una tarjeta en la que reza: “La persona que le entregó esta tarjeta está bajo el cuidado de un títere preescrito, designado para crear una distancia psicológica entre él y los aspectos negativos de su personalidad”.
Al principio, vivir con un padre/marido que se comunica con el mundo a través de un peluche parlante, en cierta medida llega a tener lo suyo, ya que, por primera vez en mucho tiempo, Walter parece feliz y hasta es un tipo gracioso. Solo que las apariencias engañan.
A medida que uno avanza con la película, puede verse como Walter ha vuelto a funcionar a la par de todos, pero debido a un títere que, si bien, escena a escena pareciera tratarse de su terapeuta personal, es en realidad su manera de distanciarse del mundo. En cuanto a su castor, resulta tan divertido y simpático, además, con su aire intelectual y su acento británico, que es increíble pensar que, ni siquiera tenga vida propia y que no sea uno más de los intérpretes de la cinta. El problema es, sin embargo, que ningún ser humano puede pasarse la vida hablando con un títere en la mano.
En El Castor se combinan una muy buena fotografía, la gran labor, sobre todo de Mel Gibson (cómico, al que nunca vimos tan triste), sumadas a un guión excelente, en donde, inteligentemente se nos muestra, cómo cada miembro de la familia Black digiere y reacciona, todo lo que le ocurre al padre. Esto permite que nos adentremos con interés y curiosidad, en los conflictos internos de un perturbado Walter Black.

Mi puntaje: 9/10


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"Esa cosa que no es"

Título: The Invention Of Lying (La Invención de la Mentira)
Año: 2009
Género: Comedia, Fantasía, Romántica
Director: Ricky Gervais, Matthew Robinson
Guión: Ricky Gervais, Matthew Robinson
Duración: 100min
Reparto: Ricky Gervais, Jennifer Garner, Jonah Hill, Louis C. K., Jeffrey Tambor, Rob Lowe, Tina Fey
Produc.: Warner Bros. Pictures, Radar Pictures, Media Rights Capital, Lin Pictures, Lynda Obst Productions, Wintergreen Productions
Presup.: $18,5 millones aprox.

La Invención de la Mentira nos adentra en una realidad alternativa, en la que en pleno siglo XXI, el ser humano no es capaz de mentir, pero no porque considere que mentir sea algo malo, sino, directamente, porque dicho concepto aún no se ha inventado.
En este mundo en el que absolutamente todos dicen la verdad todo el tiempo, tenemos a Mark Bellison, un tipo, no muy atractivo, no muy exitoso y que está a punto de quedarse sin empleo. La película empieza cuando Mark conoce a Anna McDoogle (Jennifer Garner), chica con la que va a tener una cita. No bien ambos se ven la cara, Anna no se lo piensa dos veces, antes de decirle, exactamente, lo que le pasa por la cabeza. Anna va directo al grano, comentándole que no lo encuentra atractivo y que ya puede irse olvidando de la idea de que haya sexo. Y así, verdad tras verdad, es como transcurre una noche muy particular, aunque no por eso incómoda, dado que la verdad absoluta, expresada en todo momento, ya los tiene a todos acostumbrados.
De este modo y acabada la cita, conocemos, también, el ambiente laboral de Mark y así, cada una de las verdades que sus compañeros no dudan en decir en vos alta. Desde Shelley (Tina Fey), secretaria de Mark, quien no tiene reparos a la hora de repetirle, incansablemente, que hoy, muy seguramente vayan a despedirlo, o sobre lo mal que él le cae a ella. En seguida conocemos también a Brad Kessler, (Rob Lowe), su principal competidor guionista, quien en el correr de pocos minutos le dirá cuanto le desagrada también a él, cuan contento lo pone saber que lo van a echar, además de cuan amenazado se ha sentido siempre ante su presencia. Siguiendo a estas presentaciones, Mark es luego, definitivamente despedido por su jefe Anthony (Jeffrey Tambor).
Una vez puesto a un costado este ambiente de oficina, pasamos a conocer algunos otros detalles de su vida privada, como que su madre Martha (Fionnula Flanagan), internada en un geriátrico, sufre una enfermedad terminal, o sobre que Mark reside, al menos, momentáneamente, en un apartamento que él alquila. A eso, cuando su arrendatario se aparece pidiéndole los 800 dólares mensuales de pago, Mark tiene que ingeniárselas para evadir y posponer, su parte del acuerdo.
Lo cierto es que, en pocos minutos de película, el guión escrito por Gervais y Robinson es efectivo en su objetivo de mantenerlo a uno compenetrado con la historia, esto debido al hecho indiscutible, de que uno no pueda dejar de preguntarse el cómo será vivir en un mundo en el que no se conoce una sola mentira.
Todo dará entonces un giro, cuando Mark deba recurrir al banco por el dinero del alquiler. El problema, aquí, es que Mark sólo dispone de 300 dólares en su cuenta, suma que no es suficiente para evitar su desalojo. Entonces, Mark llega a la caja, pero antes de que pueda decir nada, la chica le hace saber que el sistema se ha caído y que no tienen forma de procesar los datos en las computadoras. No obstante, aquí es en donde Gervais y Robinson debieron de ponerse de acuerdo cuando escribían el guión, ya que ambos han coincidido en que se tomaran ciertas libertades narrativas, porque como todos bien sabemos, jamás un banco extendería dinero a un cliente, sino se ha chequeado antes en las computadoras. La joven opta por decirle a Mark, igualmente, que le diga cuánto dinero quiere sacar, desconociendo si su cliente posee dicha cantidad. Y acá es cuando ocurre el hecho que habrá de cambiar el rumbo de la historia. Mark debería pedirle sus escasos $300, pero muy adentro en su cabeza resuena el número 800 y esa es la cantidad que él pide. Dicho ya el número en voz alta, sucede lo inesperado y el sistema vuelve a ponerse en marcha, algo que preocupa a Mark, porque ha dicho algo que no debía, ha dicho una “mentira”. Aunque él mismo desconozca, si quiera, esa palabra. Entonces, la joven mira en su computadora, en donde reza $300, pero si Mark le ha dicho $800 (y dado que estamos en un mundo en el que mentir no existe), por ende tiene que haber habido un fallo en el sistema. Conclusión: debe extenderle esos $800 al cliente.
Cuando Mark sale victorioso del banco, podemos ver en su rostro la expresión de un individuo que parece que hubiera descubierto la pólvora, y es que, no es para menos. Mark acaba de hacer algo que ningún otro ser humano en la faz de la tierra ha hecho jamás y que además  le supone todo un universo de nuevas posibilidad, gracias a  la mentira. O mejor dicho, y a falta de un nombre para este nuevo concepto, gracias a: “decir algo que no es”.
Mark empezará a “decir cosas que no son”, para así probar a la gente y conocer cuan amplio es el repertorio de opciones que decir “aquello que uno debe” le abriría. Lo que entonces, ocurre, es que la gente, por desconocer completamente este concepto, termina creyéndole absolutamente todo lo que Mark les diga y en la película se muestran algunos ejemplos muy divertidos.
Sin embargo, la cinta se ha valido del momento detonante del retiro del dinero para que este se ramificara en dos nuevas situaciones claves. Por un lado, una vez que Mark aprende a mentir, consigue por varios medios hacerse con grandes cantidades de efectivo, lo que implica que ya no será más un perdedor y que Anna, la chica de la cita, y quien quería como pareja a un hombre atractivo y adinerado, podría ahora verlo, al menos parcialmente, de otro modo. Así es que Mark vuelve a llamarla y, perseverando, obtiene una segunda cita. De más está decir que, tratándose La Invención de la Mentira de una película original, argumentalmente hablando, pero asimismo de las que buscan (y no está mal) cerrar con el típico final feliz, para dejar sobre todo al público femenino contento, uno debe entender cómo, evidentemente, será el futuro entre Mark y Anna.
Y lo otro de lo que se habla en esta película, y que será para el gusto de muchos, y para el disgusto de otros tantos, es la religión. No se, en realidad, si alguno de los guionistas/directores de esta peli será ateo o agnóstico, pero sea cual sea su inclinación religiosa, aquí critican, fuertemente, a la iglesia. Lo hacen en una escena en que la madre de Mark, a punto de estirar la pata, se muestra aterrada ante la idea de morir, argumentando que ese será su final definitivo. Entre lágrimas y sufriendo por su madre, Mark tiene una idea. Mentirle y darle a creer en la existencia de la vida después de la muerte, en donde la espera un ser que vive en los cielos, etc., etc. En la película se juega mucho con la idea de Dios, tomándoselo para la burla, e incorporando conceptos, tal vez hasta absurdos que, que yo sepa, no han llegado a formar parte de ninguna de las religiones hasta la fecha, como el de la posibilidad  de que cada uno que muera tenga un castillo propio en el paraíso.
Sobre este aspecto, uno, creyente o no, podrá ofenderse, o en cambio ser, lo suficientemente maduro, como para reírse del asunto y decirse que es sólo una película. Pero eso irá en cada persona.

Mi puntaje: 7/10


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viernes, 23 de diciembre de 2011

"El mal, encontrado por error"

Título: Tucker and Dale vs Evil (Tucker and Dale contra el Mal)
Año: 2010
Géneros: Comedia, Terror
Director: Eli Craig
Guión: Eli Craig, Morgan Jurgenson
Duración: 89min
Reparto: Tyler Labine, Alan Tudyk, Katrina Bowden
Produc.: Reliance Big Pictures, Loubyloo Productions, Eden Rock Media, Gynormous Pictures, Kintop Pictures, Urban Island, Alberta Film Development Program of the Alberta Government, National Bank of Canada TV and Motion Picture Group, T&D Productions

Tucker and Dale vs Evil empieza cuando dos amigos, Tucker (Alan Tudyk) y Dale (Tyler Labine), quienes viven en una zona montañosa de los Estados Unidos, deciden ir a pasar sus vacaciones a una cabaña que tienen en Virginia. A partir de ese momento conocerán a un grupo de adolescentes, quienes, llevados por un gran malentendido, acabarán tomando a estos vacacionistas por psicópatas.
Esta es una película que reune elementos, tanto del terror, como de la comedia, mezclándolos de manera inteligente y divertida, en una especie de "híbrido" de ambos géneros. Incluso, y para el gusto de las damas, hasta tiene sus toques románticos.
Toda la confusión comienza cuando Allison (Katrina Bowden) cae accidentalmente en un arroyo, golpeándose la cabeza contra una roca y cuando está a punto de hundirse, inconsciente, es rescatada por Dale y por Tucker, que la suben a un bote. Sin embargo, uno de los amigos de Allison, viendo a los rescatistas desde demasiado lejos, rápidamente los convierte en criminales. Es así que este grupo de tontos adolescentes iniciará una batalla campal para liberar a su, supuestamente, pobre amiga indefensa, de las manos de los dos, también, supuestos asesinos.
Creo que lo más destacable a mencionar es el cómo los realizadores se las ingeniaron para crear distintas situaciones que, sin ser terrorifícas, en lo más mínimo, lograran parodiar al género del terror, pero sin dejar por eso de brindarnos momentos de buen morbo. En una de las escenas, por ejemplo, vemos a uno de los adolescentes siendo descuartizado... Pero quién hubiera imaginado que verlo morir sería más gracioso que dramático. Y en otra, otro de los jóvenes es, aparentemente perseguido por un lunático con una motosierra, al mejor estilo Leatherface de La Masacre de Texas de Tobe Hooper.
De modo que la sangre aquí abunda, para el gusto de los consumidores de lo macabro. Pero en ningún momento el director se toma en serio lo que está pasando y, una tras otra, las situaciones descabelladas se van encadenando, hasta desembocar en el clímax final.
Quizás podría decirse que el momento más flojo sean los últimos 10 o 15 minutos, en donde ya los guionistas no supieron cómo terminar la historia y decidieron recurrir a elementos más prácticos, sin ninguna clase de giro. No obstante, las pequeñas, aunque reconocibles fallas de su tercer acto, no son lo suficientemente fuertes como para empañar el resto del metraje.

Mi puntaje: 6/10


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