miércoles, 16 de noviembre de 2011

"Papá tiene una nueva inquilina"

Título: The Woman
Año: 2011
Género: Crimen, Drama, Terror
Director: Lucky Mckee
Guión: Lucky Mckee, Jack Ketchum (basado en su novela homónima)
Reparto: Sean Bridgers, Pollyana McIntosh,  Lauren Ashley Carter, Angela Bettis.
Produc.: Modernciné

Hace algunas horas, mientras pensaba en cómo abordaría esta crítica, me puse a navegar en la web y así me enteré de que esta adaptación cinematográfica es una secuela de otra adaptación de una obra del Sr. Ketchum, titulada Offspring, pero dirigida por Andrew van den Houten. Enseguida, también me percaté de que yo dispongo de dicho libro en mi biblioteca, desde hace ya un par de meses. Expongo este detalle, sólo a modo de curiosidad. A continuación, paso a mi comentario de la película.
En The Woman se nos presenta a una familia de cinco integrantes, conformada por el padre, Chris Cleek (Sean Bridgers), su esposa Bell (Angela Bettis), su hijo Brian (Zach Rand) y sus dos hijas, Peggy la mayor (Lauren Ashley Carter) y Darlin (Shyla Molhusen). A primera vista, todos parecen ser personas, relativamente normales, y el único aspecto que se nos menciona desde el principio es el hecho de que Peggy podría no estar pasando por un buen momento de su vida, sumida en un estado de crisis, ella siempre cari triste y en silencio, aunque no sepamos hasta mucho mas tarde, qué es lo que tanto le preocupa.
Empero, el punto de giro inicial llega, con la ida de Chris al bosque, en donde planea divertirse cazando con su rifle. Es allí que, de repente, estamos viendo a un cazador, practicando un deporte con normalidad, hasta que se topa con que a muy pocos metros de su ubicación, hay una extraña mujer vestida prácticamente en harapos y cuya postura y manera de comportarse resultan mas similares a las de Tarzán, que a los de cualquier otro ser humano. Ante una imagen como esta uno supondría que este buen samaritano se va a apresurar a ayudarla. En cambio, la situación que veremos será de lo más alarmante, cuando Chris haga caer a esta salvaje en una trampa para llevarla apresada hasta un sótano a sólo metros de su casa, en donde la tendrá atada de brazos y piernas, tal cuál las películas de asesinos en serie.
Más adelante en la cinta, cuando Chris enseñe a su esposa e hijos su nueva adquisición, las cosas se tornan aún más desconcertantes, no sólo porque ninguno de los presentes se va a mostrar demasiado asustado, sino porque Chris les plantea que su misión como familia, es trabajar unidos para domesticarla y lograr de ella un ser decente y presentable. Cuando ya se ha cumplido, aproximadamente una hora y media de película, hemos descubierto que Chris no es un hombre cuerdo, si no un monstruo sádico y salvaje (mucho más que su prisionera), capaz de agredir a la pobre mujer, tanto física como sexualmente. Agreguemos a esto, la escena en que Brian resuelve él, también, complacerse a expensas de ella, al mismo tiempo que la llena de tajos y, entonces, tenemos ya un buen cóctel de violencia.
En The Woman las sorpresas están a la orden del día. No porque lo que se nos revela sea algo novedoso en el género, porque no lo es, pero que sí le añade tensión e incertidumbre, logrando colocar a esta película entre las que vale la pena mirar, entre tanto producto malo.
Algo, también positivo y que aporta para que el filme no sea solamente una propuesta sangrienta, es el contexto familiar. Tenemos a una madre introvertida, temerosa de revelársele a su marido y que cuando se anima a hacerle frente, recibe un par de fuertes golpes, acabando en el piso. Una hija que, en definitiva, comprendemos que se ha iniciado en su vida sexual a destiempo, quedando embarazada, y cuya profesora Miss Raton (Carlee Baker), quien va hasta su casa a ayudarla, recibirá por su parte, un trato parecido al de la prisionera. Y un hijo demasiado chico como para procesar lo que está sucediendo y cuyo modelo de adulto es un lunático enfermo de la cabeza.
Al final, sacamos en limpio que la única que se mantiene, mas o menos, al margen de la locura, es la inocente Darlin, por ser tan pequeña y aún inmadura.

Mi puntaje: 5/10


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miércoles, 9 de noviembre de 2011

"El arte de salir con vida"

Título: 30 Minutes or Less (30 Minutos o Menos)
Año: 2011
Género: Acción, Aventura, Comedia
Director: Ruben Fleischer
Guión: Michael Diliberti, (historia), Michael Diliberti y Matthew Sullivan.
Duración: 83min
Reparto: Jesse Eisenberg, Aziz Ansari, Danny McBride, Nick Swardson.
Produc.: Columbia Pictures, Media Rights Capital, Red Hour Films
Presup.: $28 millones aprox.

30 Minutos o Menos cuenta cómo Dwayne (Danny McBride), un hombre grosero y bueno para nada, que vive con El Mayor, su padre millonario (Fred Ward), decide, una noche, y gracias a la insinuación de una stripper, contratar a un asesino a sueldo para matar a su progenitor y quedarse con su fortuna. El único problema es que Dwayne carece del dinero como para costear uno, por lo cuál va necesitar a alguien que robe por él un banco y a quien incriminar. Es así que llama a una pizzería y luego secuestra a Nick, el delivery (Jesse Eisenberg), a quien condena a seguir sus órdenes, bajo la amenaza de hacerlo volar con un explosivo que ha atado a su pecho.
Ruben Fleischer vuelve a invitarnos a las salas de cine, tras su anterior trabajo Bienvenidos a Zombieland en el 2009, que se desarrollaba en el entorno de los muertos vivientes. Esta vez, el joven director se pasa de los no muertos a un crimen bancario, con todo el antes y el después del robo, pero sin desligarse del género cómico. La película presenta una persecución en auro y algo de romance, y si bien es muy sencilla y bastante tonta, es un buen entretenimiento para ver con amigos.
El mayor problema aquí para Flesicher recae en el guión, ya que el mismo carece de ese sentido del humor inteligente y ocurrente, capaz de hacerlo a uno reír hasta las lágrimas. Debemos recordar que, últimamente lo que los norteamericanos consideran gracioso gira en torno a lo físico, con la violencia; a lo tonto, con algunos actores demostrando un elevado grado de idiotez; a lo grosero, con los constantes comentarios ofensivos; y a lo grosero, también, con el exagerado uso del término "fuck" (coger") y sus derivados.
En uno de los intentos más tempranos de 30 Minutos o Menos por hacernos reír, Nick y Chet (Aziz Ansari) conversan sentados. mientras miran la tele en casa de Chet, cuando un comentario lleva a otro y terminan hablando, cuando   no, de la inclinación sexual de un chico. Y la cosa se pone aún más candente, cuando sale a colación un tema delicado, como es la vida sexual de la hermana de Chet. Rápidamente, el muchacho pierde el temperamento y se arroja sobre Nick, cayéndose ambos al piso, sillón incluido.
Más adelante vemos a Dwayne y a Travis, mirando Viernes 13: Parte 3 con lentes 3D, en una pantalla gigante. De pronto, Travis salta del susto, cuando Jason sacude su hacha, y al instante siguiente Dwayne bromea, demostrando que él no le teme a Jason y se acerca más hacia la pantalla, para simular estarse propasando con al asesino en serie. A todo esto aparece El Mayor, para detenerlos y que dejen de avergonzarlo.
Son este tipo de situaciones, supuestamente chistosas, las que plagan al nuevo cine americano y, que si bien, puede que de a ratos, quizás sí, nos hagan reír, son, en definitiva, sinónimo de decadencia, y no, del crecimiento humano. Pero afortunadamente, en esta comedia no exceden en abundancia.
La película cuenta, también, con algunas escenas de disparos, una persecución y algo de romance, y si bien es muy sencilla y bastante tonta, es un entretenimiento muy elemental, para verlo con amigos.

Mi puntaje: 5/10


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sábado, 5 de noviembre de 2011

"Cómo ver dos películas en una"

Título: Territories (Territorios)
Año: 2010
Género: Historia, Terror
Director: Olivier Abbou
Guión: Olivier Abbou, Thibault Lang Willar
Duración: 91min
Reparto: Roc LaFortune, Sean Devine, Nicole Leroux, Cristina Rosato, Michael Mando, Alex Weiner, Tim Rozon, Stephen Shellen.
Produc.: Capture The Flag Films, Les Films Esplanade, Les Films du Territoire, Noodles Production
Presup.: $CAD 3 millones aprox.

Territorios trata acerca de un grupo de amigo, quienes, luego de haber asistido a un casamiento en Canadá, están regresando a Estados Unidos, cruzando la frontera, cuando son detenidos por un peculiar policía. Este individuo, junto a su compañero de ronda, en principio sólo desean ver sus pasaportes. Salvo que las cosas acaban tomando otro rumbo.
Con el desarrollo de esta película Olivier Abbou logra hacer dos cosas, muy contradictorias, una de la otra. Por un lado nos muestra su tarjeta de presentación, dirigiendo, muy prolijamente, toda la primera parte, en donde nos encontramos ante un filme correctamente actuado, guionado y con muchísima tensión, algo que da gusto ver. 
Luego, para el tramo final, lamentablemente contradice todo ese notable desempeño, mostrándonos, en cambio, cómo destrozar una película hasta que se desangre. Entoces, esto nos conduce hacia una gran interrogante: ¿Cómo es posible hacer una película, en donde una parte sea funcional y atrapante, y la otra, una pérdida total de cualquier lógica? He aquí la respuesta.
Con Jalil (Michael Mando) al volante, nuestro grupo de fiesteros circula por la ruta a altas horas de la madrugada y a punto de cruzar la frontera, cuando los faros de un vehículo de patrulla les revela la presencia de un individuo uniformado, con una linterna. Seguidamente, Jalil detiene su auto, como corresponde, para pasar por el chequeo rutinario. Es así como un sujeto calvo, de baja estatura y barba negra recortada, se acerca a su ventanilla y le pide el pasaporte. Jalil le explica que él no lo lleva consigo y que lo tiene en la valija, y esto, ya al policía no le gusta. Algo contrariado, este permite a Jalil descender del auto, pero, curioso detalle, no sin antes insistirle en que lo haga con cuidado y con las manos en alto. Jalil cumple con el pedido, sin embargo, su pasaporte no ha sido más que una excusa para que, poco después, él sus amigos sean acusados, indebidamente, de no respetar a la autoridad, posesión de narcóticos, y por si esto fuera poco, de presentar una amenaza para la seguridad del país, según el juicio del policía. Todas estas incriminantes funcionarán como detonantes para que este trastornado servidor de la ley disfrute practicando con ellos todo tipo de atrocidades.
La tensión en Territorios ha aumentado en cuestión de instantes y se mantendrá bastante bien durante cerca de cuarenta y tantos minutos, momento en que los muchachos habrán pasado por enjaulamiento e interrogatorio. No obstante, el señor Olivier Abbou tuvo la nada justificada idea de cambiar, completamente, de punto de vista, del sufrimiento de las víctimas, al tranquilo detective (Stephen Shellen) encargado del asunto. Con él, la película se torna lenta, aburrida y se aleja, innentendiblemente, de los personajes que realmente importan, como si el director hubiera optado por cambiar de argumento, pero dentro del mismo metraje, y además homenajeando, en cierta manera, al clásico de Hitchcock, Psicosis, por incluir la muerte del detective, cuando se hunde con su auto en el río. Abbou también, inserta un par de planos en los que vemos al detective soñando con una niñita mientras descansa en un motel, algo que tampoco aporta, absolutamente nada a la película, que ha caído casi que en un vacío narrativo.

Mi puntaje: 3/10


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lunes, 31 de octubre de 2011

"Tom Hanks en el mundo de los SMSs"

Título: Larry Crowne
Año: 2011
Género: Comedia, Drama, Romántica
Duración: 98min
Director: Tom Hanks
Guión: Tom Hanks, Nia Vardalos
Reparto: Tom Hanks, Julia Roberts, Gugu Mbatha–Raw
Produc.: Universal Pictures, Vendome Pictures, Playtone Productions
Presup.: $30 millones aprox.

En Larry Crowne, Larry (Tom Hanks) es un empleado de supermercado, que tras ser despedido, decide volver a la universidad.
Tom Hanks hace, con esta película, su segunda incursión tras las cámaras, en el rubro "largometrajes". Su anterior trabajo como director había sido allá por los años 90 con Esa Cosa que tu Hace, y es, muchos años más tarde, que decide, recién, volver a tomar las riendas de un proyecto, en el que se encarge él mismo, tanto de la producción, como de la puesta en escena, del guión y del rol protagónico.
Tratándose de uno de los artistas más talentosos de la industria, puede que resulte inesperado verlo en una comedia romántica que contiene, apenas, los ingredientes esenciales para hacer al film “vendible”, pero no por eso, potable. Un producto de esos de los que basta con verlos publicitados en la rambla, en donde aparezcan pósters con Hanks y Julia, para saber que, no solo los veremos juntos en la gran pantalla, sino que, además, van a terminar por enamorarse.
Larry Crowne, como todo, tiene sus aspectos positivos y sus aspectos negativos. Pero dejemos lo bueno y más destacable para el final, y centrémonos en lo deslucido.
No es errado decir, que esta cinta se ubica dentro de lo más flojo de Hanks. Aunque el problema no recae en la historia (que habla en parte de la superación personal y de la búsqueda de nuevos rumbos), sí recae en un argumento muy mal traducido en imágenes. Un guión que no es para nada original y unos personajes que son todo, menos interesantes. Casos del buen uso del lenguaje cinematográfico en el género romántico, pudieron verse en películas como Como si Fuera la Primera Vez o Sucedió una Noche. Por el contrario, en esta película todo funciona sólo, más o menos, decentemente, sosteniéndose con pinzas. Pero esto, sólo mientras atestiguamos las andanzas de Larry. Porque desde el momento en que las cámaras revelan a la Srita. Mercedes Tairot (Julia), un relato que ya estaba siendo muy mal contado, ahora encima se torna del todo aburrido y predecible.
Dando vuelta de hoja, Larry Crowne no deja de contener alguna que otra cosa característica destacable y, primero es lo primero: un buen mensaje. Generalmente decimos que el objetivo primario del cine es el de entretener. Empero, eso no quita que a veces sea factible brindar al espectador un lindo mensaje con el que irse de la sala. Algo que pueda retener en la cabeza y sobre lo cuál pueda, luego, meditar al respecto. En Larry Crowne se habla de la posibilidad de volver a empezar, del no pensar que porque ya no somos jóvenes, no podemos retroceder sobre nuestros pasos para tomar nuevas iniciativas. Se habla de la posibilidad de conocer a gente nueva, que tenga algo distinto que decirnos.
Lamentablemente, esto último está dentro de lo poco en lo que Larry Crowne, se permite no fallarnos.

Mi puntaje: 4/10 


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"Me quiere... No me quiere... Me quiere... No me quiere... Me quiere..."

Título: Crazy, stupid, love (Loco y Estúpido Amor)
Año: 2011
Género: Comedia, Drama, Romántica
Director: Glenn Ficarra, John Requa
Guión: Dan Fogelman
Duración: 118min
Reparto: Steve Carrell, Ryan Goslyn, Julian Moore, Emma Stone, Marisa Tomei, Kevin Bacon
Produc.: Carousel Productions
Presup.: $50 millones aprox.

Loco y estúpido amor empieza una noche, en la que Cal Weaver (Steve Carrell) y su esposa Emily (Julian Moore) están cenando en un restaurante y de pronto ella le dice que quiere divorciarse, momento a partir del cual, el mundo parece colapsar a ojos de Cal. Es entonces cuando este necesita, urgentemente, la ayuda de Jacob Palmer (Ryan Goslin), un joven mujeriego al que conocerá, luego en un bar, en donde Cal se halla ahogando sus penas.
La película toma como punto de partida a Cal, que viene a ser el hilo conductor que una a los tres actos. Sin embargo, el conflicto enfrentado por él no es más que un pretexto para llevar al espectador en el seguimiento de varias situaciones paralelas, que habrán, necesariamente, de confluir en algún momento.
Rápidamente, pasamos de Cal a Robbie (Jonah Bobo), algo que nos permite apreciar la temática que se nos cuenta, desde otro punto de vista, completamente distinto al de su padre. Robbie, al contrario de Cal, es apenas un preadolescente que acaba de iniciarse en esa nueva dimensión que se conoce como “sexualidad” y que no es nada fácil de manejar. Precisamente, su personaje se nos introduce cuando su niñera Jessica (Analeigh Tipton), abre la puerta de su dormitorio y accidentalmente lo pesca en pleno acto autocomplaciente. En seguida, Robbie trata de explicarse, pero uno debería entender que empeora las cosas, por declararle a Jessica que pensaba en ella mientras lo hacía. Cabe preguntarse si le servirá, realmente, de consuelo. Por si fuera poco, a lo largo de la película Robbie buscará expresarle su amor en numerosas ocasiones.
Pasemos ahora, a otro personaje, cuya importancia es crucial en la resolución del conflicto. Se trata de Jacob, muchacho atractivo y elegante, que dedica sus noche de soltería a conquistar chicas lindas en los pubs, para acostarse con ellas. Jacob viste siempre de camisa y corbata, es dueño de un cuerpo que (como luego se dice en la propia película) parece photoshopeado y domina el arte de la seducción, a las mil maravillas. Salvo que, en una de esas oportunidades en que se encuentra en plena faena, de repente escucha a lo lejos los lamentos de un hombre, que no van dirigidos a nadie y decide darle una mano. Tiempo más tarde, la relación entre Jacob y Cal habrá ido evolucionando, al mismo tiempo que se desarrolla otro vínculo, muy complicado, entre Jacob y Hanna (Emma Stone). Al final se habrán dado una serie de enredados, y así, el modo en que se aten todos los cabos sueltos.
Pero yendo ahora un poco a la raíz del asunto, Loco y estúpido amor es de esos filmes cuyo contenido posee varias capas, no quedándose, solamente, en lo anecdótico. Aquí se abarcan cuestiones que han hecho reflexionar, ya, a unos cuantos. Un hombre amable e inteligente, pero a quien su esposa le acaba de pedir el divorcio. ¿Pero porqué? ¿En qué falló, cómo marido? Un preadolescente enamorado de una chica, que es unos cuántos años mayor. ¿Tiene, la diferencia de edad, que ser, necesariamente, una limitante? Un joven de impecable figura, que ha optado por una vida de Playboy en lugar de una relación estable. ¿Será que le teme a las relaciones serias?
Loco y estúpido amor es una cinta interesante, desde un principio, pero a la que, tal vez, le falte mayor ritmo. Con todo, al acercarse hacia su final, con ese giro en el que todo confluye, uno puede sentirse más aliviado. Luego, bueno, el guionista quizás perdió la inspiración y por eso eligió calcar a otros tres mil quinientos cierres felices, de los que sacan sonrisas al público.

Mi puntaje: 7/10


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martes, 25 de octubre de 2011

"Se hará justicia... Aunque nadie la precise"

Título: Griff The Invisible (Griff el invisible)
Año: 2010
Género: Comedia, Drama, Romántica
Director y guión: Leon Ford
Duración: 90min
Reparto: Ryan Kwanten, Maeve Dermody, Marshall Napier
Produc.: Green Park Pictures, Screen Australia
Presup.: $2.7 millones aprox.

En el 2010, desde suelo norteamericano nos llegaron dos películas que abordaban el concepto de, ¿qué pasaría si un día, a alguien se le ocurriera convertirse en un justiciero y luchar contra el crimen por cuenta propia? Es decir, tanto en Kick-Ass como en Super se partía de la premisa de que los súper héroes eran cosas de la fantasía y que individuos como Batman, Súperman o el Hombre Araña no podrían existir jamás. Este concepto, bien desarrollado podría haber sido innovador, sin embargo, en ninguna de estas películas se había tomado el camino más pertinente. Kick-Ass no había sido otra cosa que una comedia, más o menos divertida, con bastante acción, disparos y explosiones, en una suerte de cóctel con varios guiños a otras películas. En cuanto a Super, este había terminado por ser un híbrido mal dirigido, parte drama y parte comedia.
Pese a todo, no tendríamos más que cambiar de continente e irnos bien abajo en el mapa, a territorio australiano, para conocer al talentoso Leon Ford, en su primera dirección de un largometraje. Y lo bueno de Ford fue, precisamente, que pudiera demostrar su fortaleza creativa, en donde los anteriormente mencionados, productos americanos, ya habían fracasado. Griff el Invisible se destaca, principalmente, por contar con personajes provistos de varias capas, y no, acartonados. Pesonajes que han sido creados y desarrollados de tal manera que a uno le importe y mucho, seguir sus desenvolvimientos a lo largo de toda la película. Acá los actores fueron, ciertamente, capaces de entender lo que el director buscaba en ellos, logrando que el espectador sintiera por ellos, nada menos que simpatía. Asimismo, los diálogos escritos por Ford no son de esos repletos de chispa, pero es que eso no era necesario, ni hubiera sido lo adecuado, considerando el tipo de personajes que tenía en mente.
En Griff el Invisible se sabe bien cuándo pasar a la comedia y cuándo salir de ella hacia otras capas narrativas, y profundizar en el mejor entendimiento de Griff (Ryan Kwanten) y de Melody (Maeve Dermody). Griff es un chico solitario e introvertido, incomprendido por quienes lo conocen, pero poseedor de una visión que lo convierten en un ser único y especial. De este modo, cuando Griff y Melody se conocen, gracias a su hermano Tim (Patrick Brammall), el filme habrá de transformarse, inevitablemente, en la odisea de auto descumbrimiento de dos seres extraordinarios, dado el desequilibrio psicológico de uno y la mentalidad abierta a nuevas experiencias, de su igual. Es así que, sería entendible y esperable, que uno se sintiese compenetrado con estos personajes, al punto de querer saber qué les va ocurrir y querer seguirlos, paso a paso, a lo largo de ese camino que los conducirá a tener que chocarse con la realidad.
Leon Ford nos enseña cuánto más importante es que su relato se preocupe por darnos a conocer quién es Griff, exactamente, y quién es Melody, más allá de las ocasionales escenas de lucha. Porque para acción y artes marciales, ya tenemos a otros realizadores muy capaces.

Mi puntaje: 9/10


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"Una casa con inquilinos molestos"

Título: Paranormal Activity 3 (Actividad Paranormal 3)
Año: 2011
Género: Terror
Director: Henry Joost, Ariel Schulman
Guión: Christopher B. Landon, Oren Peli (personajes)
Duración: 85min
Reparto: Chloe Csengery, Jessica Brown, Christopher Nicholas Smith
Produc.: Blumhouse Productions, Paramount Pictures
Presup.: $5 millones aprox.

En Actividad Paranormal 3, lo que hicieron sus realizadores fue, básicamente, recurrir al modo más sencillo y viable para que los fanáticos de sus predecesoras se vieran convencidos a ir por más. 
En el 2007 Oren Peli nos había introducido a Katie (Featherston) y a Micah (Sloat), combatiendo los demonios de su casa embrujada. La película supo ser más económicamente rentable de lo que esperaban (la más rentable, según dicen, de la historia de Hollywood), lo que hacía más que obvio, que sus productores iban a querer una secuela. Con respecto  al cómo seguirla, tampoco les sería tan complicado. Sólo debían expandir el árbol genealógico de Katie y darle una hermana, que esa hermana tuviera un marido y dilema solucionado. Ya tenían otra pareja que servirle a los demonios como plato. Desde acá construían una estructura, más o menos similar a la de su antecesora y listo el pollo. No obstante, debo reconocerles que en A.P. 2 supieron mantener el nivel de A.P. 1. 
Hasta acá tendríamos, entonces, dos filmes que habían prometido suspenso, sorpresa y algo de sangre, y cumplido, conjuntamente, con todos. Pero sobre todo: que habían cumplido con la taquilla. Fue por eso que no podría hacerse esperar una tercera. Salvo que, a diferencia de sus precursoras, entre las que que había habido un margen de tres años, sólo habría que aguardar uno para ver esta última. En este caso, para contar con un argumento coherente se inventó a las hermanas protagonistas un pasado lo suficientemente perturbador (con aires de Poltergeist 1982), y por el cual los guionistas se merecen el visto bueno. Aunque, no tanto por el producto final, como por las buenas intenciones.
La manera en que conocemos la niñez de Katie y Kristy, es mediante cintas en VHS, con videos caseros que una de ellas encuentra apiladas. Así es como nos enteramos de cuando el padre de las niñas había empezado a escuchar ruidos raros en la casa y cómo había optado por instalar cámaras, al más puro estilo de Gran Hermano.
Todo lo que vemos hasta acá funciona bien y es lo suficientemente creíble. Pero con la diferencia de que, mientras en las anteriores películas los directores habían sabido mantener una tensión y suspenso constantes, y con personajes adultos aterrorizados, siendo poseídos y acabando por matarse unos a otros, acá ese toque que debería mantenernos al borde de las butacas, no apareció. Por el contrario, lo que pensaron que sería un haz bajo la manga, el agregado de una abuela trastornada que es parte de una secta, nunca causa el más mínimo miedo, llevando a que, por el contrario, la película entera quede en ridículo. Estamos hablando de algo que fue más que un error, un horror, por alejarse en varias leguas, de la ideal original, donde la raíz del espanto yacía en el conflicto "protagonistas vs casa embrujada".
Pata terminar, el último detalle en el que A.P. 3 también falla, es en la propia resolución de la película. Para aquellos que recuerden cómo acababa la 1, con Katie poseída e inmóvil durante un extremadamente largo período de tiempo, y en la 2, con Daniel enloquecido, bajando unas escaleras, casi en la total oscuridad, sólo basta con decirles que en la 3 no verán nada parecido. Sí verán algunas imágenes fuertes, producto de muy bien conseguidos FX, pero luego, en seguida verán los créditos de cierre, que es lo mismo que decir que los demonios no atacan a las niñas una última vez para darles su merecido, en un final que es demasiado simplista.

Mi puntaje: 5/10


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