lunes, 27 de febrero de 2012

"El Señor de los anillos: pero, sin anillos"

Título: Mi Primera Boda
Año: 2011
Género: Comedia, Romántica
Director: Ariel Winograd
Guión: Patricio Vega
Duración: 102min
Reparto: Natalia Oreiro, Daniel Hendler, Martín Piroyanski, Muriel Santa Ana, Clemente Cancela
Produc.: Film Suez, Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), Luz Libre Producciones, Televisión Federal (Telefé), Tresplanos Cine, surDream Productions

En Mi Primera Boda, Adrián (Daniel Hendler) debe hacer todo lo que tenga a su alcance para atrasar la ceremonia de su casamiento con Leonora (Natalia Oreiro), luego de que, por los nervios, perdiera ambas alianzas.
Adrián es judío y Leonora, católica. En principio tendrían que haber elegido entre una de las dos religiones, para llevar a cabo el ritual en el día de su matrimonio. Sin embargo, gracias a ciertas amistades, que no vienen al caso, ambos consiguieron dar, tanto con un sacerdote judío, como con uno cristiano, que no tuviesen inconvenientes en compartir la condición de anfitriones de la ceremonia. Partiendo de esta infrecuente situación y de otras situaciones, con las mismas características, será como esta comedia funcione y sepa mantenerse lejos de los chistes decadentes.
Por si sus diferencias en el plano religioso fuesen poca cosa, sumémosle a esto que él es un tipo manso y de carácter muy suave, y en cambio ella, una mujer de fuerte temperamento. Esta diferencia de caracteres es la razón de que todo suceda en la película, cuando Adrián queda aterrado, cuando su torpeza le hace perder ambas alianzas, si bien uno llega a ver como evidente que entre ellos hay un amor verdadero. Luego Adrián debe hacer todo lo posible por evitar que los maestros de ceremonia lleguen en hora a la fiesta, básicamente porque entiende que si su novia se entera de su accidente, lo estrangula.
¿Qué hacer para ganar tiempo? se pregunta el novio. Adrián se monta a caballo, galopa hasta un cartel, que indica el camino hacia la estancia y lo gira para confundir al chofer del remise.
De vuelta en el jardín de la estancia, Adrián ahora le cuenta a su primo Fede (Martín Piroyanski), joven de pocas luces, del lío en el que se acaba de meter y ambos se ponen en marcha a la búsqueda de la preciada alianza de Leonora.
En esta película uno tiene, además, la suerte de divertirse, no, con uno, sino con varios de los invitados. Este es el caso del tío Lázaro (José “Pepe” Soriano), quien no deja de pedirle mariguana a Adrián, o el caso de Inés (Muriel Santa Ana), joven lesbiana que no tarda en ficharse a otra chica. Y también está el caso de Esteban (Clemente Cancela), quien, aunque bastante mayor que Leonora, tuviera años atrás un amorío con ella, cuando él era docente y ella su alumna, y a quien le ha dado la cara para aceptar la invitación, apareciéndose en la fiesta y actuando como un cínico.
Finalmente, perdidos, camino a la estancia, tenemos al Padre Patricio y al Rabino Mendl, ambos divinamente interpretados, ni mas ni menos que, por Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich, mejor conocidos por su excelente participación en el conjunto humorístico Les Luthiers. La actuación de estos dos hombres, que ya de por sí poseen una calidad propia para hacernos reír, nos lleva a preguntarnos, si acaso no habrán escrito sus propios diálogos. Tomando a cada una de sus religiones como punto de partida, hacen pasar el tiempo intercambiando distintas apreciaciones, con las que bromean muy finamente.
De modo que Mi Primera Boda trabaja un triple paralelismo (el novio, la novia y los sacerdotes), y va saltando de uno a otro, para que veamos cómo Adrián se enreda cada vez más; cómo Leonora empieza a cuestionarse si aún quiere casarse y cómo los dos hombre religiosos conviven, sin mayores quejas, por el retraso de su llegada.
Pasando brevemente a los aspectos fallidos, es cierto que, si bien el asunto de la alianza perdida es un buen material para explotar, llega un momento en el que el chiste se desgasta. Ya cuando Adrián y Fede llevan largo rato buscándola y encima pierden la otra, el dilema del anillo ya se dilató demasiado, dejando en evidencia que la creatividad se estancó ahí. Nosotros debemos conformarnos con lo que vemos, y por consiguiente esta comedia no pasará de ser una del montón.

Mi puntaje: 6/10 


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domingo, 26 de febrero de 2012

"¡Es un pájaro, es un avión. No... Es Arthur Christmas!"

Título: Arthur Christmas (Arthur Christmas: Operación Regalo) 
Año: 2011 
Género: Animación, Comedia, Drama 
Director: Sarah Smith, Barry Cook 
Guión: Peter Baynham, Sarah Smith 
Duración: 97min
Reparto: James McAvoy, Jim Broadbent, Billy Nighy, Hugh Laurie
Produc.: Aardman Animations, Sony Pictures Animation
Presup.: $100 millones aprox.

En Operación Regalo, Santa Claus (Jim Broadbent) y su equipo de elfos cumplen con la misión de entregar sus regalos a todos los niños del mundo, cuando un descuido lleva a que una niña inglesa esté a punto de ser la única que no reciba el suyo. Al percatarse del hecho, Santa y su hijo Steve (Hugh Laurie) ven como absolutamente imposible que, dada la falta de tiempo, puedan cumplir con la pequeña. A partir de ese momento correrá por parte de Arthur (James McAvoy), hijo menor de Santa, lograr que el regalo llegue a la niña, e impedir que esta deje de creer en la Navidad. 
Si he de ser sincero, debo decir que no tenía idea de, con qué me iba a encontrar. Lo que pasa es que si uno hiciera un seguimiento de todos los filmes navideños que se hacen, año a año, notaría que una gran mayoría de estos parecieran ser productos del "recorte y pegue", lo que lleva a que sean muy aburridos.
Cuando me enteré de su estreno, en seguida me surgieron dos corrientes de pensamiento, opuestas, una de la otra. Por un lado me cuestioné el hecho de que una productora hubiese decidido lanzar al mercado otro bodrio navideño, seguramente repleto de los típicos clichés. Por otro lado, en cambio, supe preguntarme si acaso en esta Operación Regalo no habría algún giro que la distinguiría de las otras películas del mismo estilo y al final me terminé llevando una sorpresa muy grata.
En esta nueva visión cinematográfica de las actividades de Santa, ya no se parte de la idea de que este sujeto gordito y de barba canosa sea un inmortal, quien durante siglos se haya estado dedicando a complacer a billones de niños en todo el mundo. Por el contrario, y al igual que en el resto de los mortales, Santa forma parte de una familia con varias generaciones y en donde cada tanto tiempo va surgiendo un nuevo San Nicolás.
Según lo que se nos muestra, y considerando el siglo en el que vivimos, Santa ha podido valerse, últimamente, de lo mejor en alta tecnología, para trabajar de manera más rápida, cómoda y segura, a bordo del espléndido S-1, una suerte de nave especial y fácilmente confundible con un OVNI. Al mismo tiempo, a Santa lo acompaña todo un equipo de pequeños y ágiles elfos, quienes conforman un elemento fundamental en cada operación.
Sobre el comienzo de la película nos enteramos de cómo viene a ser la compleja metodología de trabajo de Santa Claus, cuyos elfos se mueven, tal cual gimnastas olímpicos, entregando sus regalos al mejor estilo de Ethan Hunt en Misión Imposible. Por si fuera poco, Santa cuenta con unas impresionantes instalaciones, dignas de la NASA, desde las cuales se le está haciendo un completo y constante seguimiento, minuto a minuto, de sus avances alrededor del planeta. De estas instalaciones está al mando el inigualable Steve Christmas, hijo mayor de Santa, individuo que lleva de manera impecable el cumplimiento de sus tareas, pero de quien más adelante sabremos que carece de una verdadera noción de cuál es el significado de las fiestas. Luego, por otro lado conocemos a Arthur, encargado de recibir, responder y ordenar las millones de cartas que le llegan a su padre. Arthur, el menor de la familia, veremos que es bastante torpe, si bien cumplirá muy pronto un rol primordial en la película, por ser, de la familia, a quien mejor le quede el apellido, algo de lo que podrá sentirse orgulloso. 
Los problemas para Santa empezarán cuando, por un pequeño accidente, un regalo sea movido de su ubicación, de modo que, cuando los obsequios deban ser entregados, este (una bicicleta para una niña) pase desapercibido y no llegue a su destino. Al momento de acabada la misión y cuando Santa ya se ha ido a dormir, una elfa que se está encargando de la limpieza se topa con este, perdido entre la mugre y da la alarma en seguida. 
Llegados a este punto, y ya con Santa, Steve y Arthur y todos los elfos enterados del percance, surgirá entonces una disputa entre si será o no posible entregar esta bicicleta y, si acaso, por primera vez en la historia habrá que aceptar que, luego de tantas misiones, el perfecto y tan meticulosamente planeado plan de trabajo de los Christmas ha tenido una falla. 
La situación aquí no podría haber sido planteada de mejor manera, en donde tenemos por un lado a Santa y a Steve, un padre y un hijo que desean dar la misión por terminada, para irse a descansar, y que pretenden que Arthur, quien según ellos, poco entiende del asunto, comprenda que, considerando los varios millones de obsequios que se entregan, uno solo que no llegue a destino no debería molestarlo. Sin embargo, a uno le es mucho más fácil estar de acuerdo con Arthur, quien es el único que realmente vive el espíritu de la Navidad y el único que ha tenido la oportunidad de leer la carta de Gwen, en donde la niña le contaba a Santa que ella cree en él. Arthur sabe que ningún niño merece que lo dejen sin regalo, y que no podría existir peor dolor que el de ver despertarse por la mañana a una pequeña, para descubrir que su bicicleta no está debajo del árbol. 
Un preocupado Arthur termina hablando con el Abuelo (Bill Nighy) sobre el asunto. El Abuelo, que es uno de los personajes más interesantes de la película, un cómico viejito de 137 años, bajito y encorvado, que usa un bastón y una dentadura postiza. Acaba siendo, sumamente interesante, cómo este hombre, por el cual ninguno de sus familiares daría un peso, pasa a ser la voz de la sabiduría y de la experiencia, y quien guíe a su nieto en el camino hacia hacer las cosas como se deben.
El Abuelo propondrá a Arthur salir a entregar ese último regalo, pero no en una nave de avanzada, sino, en un trineo tirado por renos, y si bien Arthur no se muestra muy convencido al principio, al final acaba cediendo, aventurándose a lo que será, de aquí en adelante, prácticamente una road movie, interpretada, en gran parte, por ellos. A lo largo del camino hacia el pueblo de Trelew en Inglaterra (hogar de la niña), Arthur y su abuelo deberán pasar por un montón de situaciones descabelladas, que incluirán el tener que enfrentarse a una hambrienta jauría de leones (y cuya resolución será algo completamente disparatado), evadir a la policía, o el ir perdiendo, uno a uno, a cada uno de los renos que tiran del trineo, a lo largo de distintos escenarios, lo que los obligará a tomar medidas, primero absurdas, más luego, podría decirse que “extremas”.
Cuando la cinta esté acercándose a su desarrollo final será cuando, tanto Steve como su padre, puedan llegar a entender a qué se refería Arthur cuando insistía en la importancia de que todo niño recibiera su regalo y sin importar la dificultad que eso implicara. 
La inteligencia con que los directores han puesto en imágenes el planteo, es tan sobresaliente que uno podría incluso llegar a preguntarse “¿Porqué tuve que crecer y dejar de creer en Santa Claus?”. Fuera de los tantos finales, que como ya, antes dije, parecieran cosa del “recorte y pegue”, en este caso nos encontramos ante un guión que recurre a material e ideas frescas, para centrarnos en el significado de los obsequios y descubrir la magia que acompaña a ese momento en el que el niño abre el regalo y sonríe.

Mi puntaje: 8/10


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jueves, 9 de febrero de 2012

"Cine animado hecho en casa"

Título: Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe
Año: 2011
Género: Animación, Aventura
Director: Walter Tournier
Guión: Walter Tournier
Duración: 80min
Produc.: Maíz Producciones, Patagonik, Cineanimadores, La Suma CineTV, Tournier Animation
Presup.: $1,2 millones aprox.

Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe nos narra la historia de Alexander Selkirk, quien se une a la tripulación del capitán Bullock, para embarcarse rumbo a los mares del sur en busca de tesoros. No encontrando amenazas enemigas en el camino, los corsarios se entretienen apostando su dinero y el propio Selkirk termina siendo el afortunado ganador en cada apuesta. Es así que, no bien avistan tierra y bajan a aprovisionarse, Selkirk es abandonado en la soledad de la isla, como venganza, mientras el resto retoma con la travesía.
Tras muchas décadas llenando las salas de nuestro país, ya fuera ante películas, como por ejemplo Peter Pan (1953), el El Rey León (1994), Ratatouille (2007) o El Gato con Botas (2011), llega a los cines uruguayos lo que viene a ser nuestro debut en la categoría de largometraje animado, y no podríamos haber empezado de peor manera.
Walter Tournier, ya conocido por su trabajo en Los Tatitos, ha sido el encargado de escribir y dirigir este proyecto, que según pude informarme, supondría una inversión de algo más de 1 millón de dólares. Como curiosidad, vale destacar que Selkirk no sería desarrollada con las técnicas más tradicionales, el dibujo a mano, o la más reciente, animación digital. En el caso de esta película se recurriría a la llamada animación stop motion o cuadro a cuadro, en donde muñecos de entre 20 y 30 centímetros de estatura, de estructura interna metálica y recubierta en silicona, serían manipulados por distintos animadores, un total de 10 y divididos en 2 turnos, para conseguir (en base a la regla de los 24 cuadros por segundo) un promedio de entre 15 y 20 segundos diarios de película.
Con Selkirk Tournier nos trae a la gran pantalla un relato inspirado en Alexander Selkirk, personaje real, cuyas circunstancias inspiraran, luego, al inglés Daniel Defoe, para escribir su aclamada novela Robinson Crusoe.
Para analizar este filme es importante que se le divida en dos partes: por un lado, lo que concierne a la animación y, por el otro, a su guión. Con respecto a la primera, sólo puedo decir que el desempeño de todo el equipo dio sus buenos frutos, ya que esta producción no tiene nada que envidiarle a las animaciones norteamericanas del mismo estilo, como ser El Extraño Mundo de Jack (1993), Jim y el Durazno Gigante (1996) o La Novia Cadáver (2005). En cuanto al segundo punto, es como consecuencia de un muy mal guionado, que debemos de estar de acuerdo, en cuanto a que el cine animado uruguayo “ha empezado con el pie izquierdo”.
Resulta que el guión de Tournier es tan, pero tan malo, que seguramente haga que muchos se quieran ir de la sala a los 20 minutos. Como todos sabemos, el cine animado actual se caracteriza, principalmente, por su sentido del humor, que atrae a tanto niños como adultos, y la triste verdad es que son, contados con los dedos, los chistes que vamos a poder ver aquí. Por si fuera poco, los diálogos son tan planos y carentes de chispa, que aburren en todo momento, además de ser, cien por ciento explicativos.
Otro defecto bastante apreciable está en el manejo de los escenarios, ya que es mucho mayor el tiempo que se le dedica a las andanzas de Selkirk en el galeón, que lo que se le concede, después, a la isla. Esta es, precisamente, en donde debería haber estado el fuerte del relato, ya que es la problemática de este hombre como náufrago la que nos interesaba a todos, y no, su vida social con los otros piratas.
La pobreza narrativa es, también reconocible a nivel de la banda sonora, dentro de lo poco que hay para que llamemos efectivamente “banda sonora”, ya que hay apenas un par de cancionistas con algunas rimas, pero que carecen de todo posible atractivo.
Asimismo, hubo un elemento que, hacia el final de la película, me llamó mucho la atención. Lo comento porque no se trata de un detalle que vaya a revelar nada demasiado importante sobre la trama. Esto sucede cuando, bien a lo último Selkirk es rescatado, sube a un bote y dice algo así como: “Desde ahora ya no seré más Selkirk y me llamaré Robinson Crusoe”. Es increíble y lamentable que el director se haya valido de una frase tan sin gracia y tirada de los pelos, para explicarnos cómo su personaje se cambiaba de nombre, además de completamente innecesario, ya que el relato que se nos ha invitado a ver, es el de Selkirk, no el de Robinson Crusoe. En definitiva, Selkirk no es más que un cuentito tonto, sin emociones ni sorpresas.

Mi puntaje: 2/10


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martes, 7 de febrero de 2012

"La venganza puede cambiar a las personas"

Título: La Piel que Habito
Año: 2011
Género: Drama, Thriller
Director: Pedro Almodóvar
Guión: Pedro Almodóvar, Agustín Almodóvar (colaborador), Thierry Jonquet (novela "Tarantula")
Duración: 117min
Reparto: Antonio Banderas, Elena Anaya, Jan Cornet, Marisa Paredes
Produc.: Canal+ España, El Deseo S.A., Instituto de Crédito Oficial (ICO), Televisión Española (TVE)
Presup.: $13 millones aprox.

En La Piel que Habito Antonio Banderas interpreta a Robert Ledgard, un excelente cirujano quien, tras la violación de su hija Norma (Blanca Suárez), decide secuestrar a Vicente (Jan Cornet), muchacho responsable del acto, para vengarse.
Previo a esta película, la verdad es que me había costado mucho, entrar en el tan particular universo de Pedro Almodóvar. Dados algunos comentarios, llegados a mi por parte de personas, a quienes el cine de este artista no les estaba gustando, hubo un momento en el acabé por tomarle rechazo, por crearme un prejuicio infundamentado, hacia un director cuyo trabajo ni siquiera me había tomado el trabajo de mirar para juzgar.
Al final, terminé viéndome tres de sus últimas propuestas, en un período de tiempo muy corto. Me vi Todo Sobre mi Made (1999), La Mala Educación (2004) y Hable con Ella (2002). En la primera se me mostraba a un padre travesti y a una monja con sida, en la segunda se me contaba la historia de amor homosexual entre un cura y un niño, y en la tercera se me hablaba de un enfermero, quien tras violar a una mujer comatosa, la dejaba embarazada. De manera que este director español poseía una cierta afinidad por el cine con contenido erótico y algo retorcido, y una cierta atracción hacia los argumentos bastante macabros, lo cual podría hacer que uno le sintiera rechazo. Por mi parte, estas tres películas sí me resultaron algo descabelladas, aunque, no por eso, menos interesantes, puesto que Almodóvar me había mostrado tener la capacidad y el talento suficientes, como para hacer de sus historias, atractivas.
Posteriormente, cuando supe de su última y más reciente incursión en el séptimo arte, enseguida me propuse chequear, por pura curiosidad, qué puntaje promedio le habría concedido la gente en el sitio IMDB. Lo cierto es que, hoy 7 de febrero del 2012 La Piel que Habito cuenta con un 7.7/10. Nada mal, la verdad.
Finalmente, me puse a mirar esta película, careciendo de noción alguna sobre su temática. La cinta, entonces, empezó bastante rara, con un Robert Ledgard observando a una bella chica, su nombre Vera Cruz, (Elena Anaya) a través de la pantalla gigante de un televisor, mientras que esta ocupaba una amplia habitación, de la que en ningún momento se la veía salir. Al mismo tiempo, Robert y Marilia (Marisa Paredes), su empleada, eran presentados como los guardianes a cargo de que la chica, dentro de su aislamiento, estuviera cómoda, de que nada le faltara, pero, también, que no tuviera posibilidades de escapar. Y aquí, todo seguía en misterio. Es que Almodóvar no se apuraría nunca, a la hora de irme revelanado, poco a poco, los detalles de la historia, cada uno en su momento y en el orden qué él sabía, sería el más preciso.
La trama de la película comenzaría luego a desenvolverse, a partir de un plano con enfoque cómico, en el que un hombre joven y pelado, y vestido en un disfraz de tigre, cruzaba la calle para buscar a Marilia, con quien llevaba tiempo sin verse. Una vez dentro de la casa, Zeca (Roberto Álamo) vería a Vera, gracias a un televisor en la cocina, para luego inmovilizar a su madre, atada y amordazada en una silla, y dirigirse, ,rápidamente, a buscar a la cautiva. Es así que, de la mano de Robert, es que Almodóvar mostraría gran parte del contenido erótico de la película, el cual no podría hacerse esperar demasiado.
No obstante, no sería sino hasta que Robert accediera a dejar a Vera salir del confinamiento, que Marilia se daría el tiempo de ponerla al tanto de los hechos que concernían al dramático pasado vivido por Robert, primero con la muerte de su esposa, más luego con la tragedia de su hija Norma (Blanca Suárez). A partir de aquí, la película se iba a transformar en una constante de flashbacks y vueltas al presente, conociendo, nosotros en detalle, las circunstancias que habían llevado hacia la violación de la chica, su posterior internación en una clínica y la furia de un padre vengativo, convertido, de pronto, en un secuestrador enmascarado, capaz de cualquier cosa. Almodóvar consigue poner en imágenes, de manera impecable, lo que ha de ser el dolor de un padre a quien se ha violentado, lastimándolo en donde más le podría doler, un sufrimiento incluso mayor que si le hubieran quebrado algunos huesos, para que Ledgard sacase a relucir lo peor de él como hombre.
Sin entrar demasiado en cuestiones que sería mejor que uno conociese, no, a través de una crítica, sino por intermedio mismo de la película, puedo decir que Robert nos dejará bien en claro hasta que punto ha podido desarrollarse como cirujano y cuan extraordinario es su conocimiento del cuerpo humano.
En La Piel que Habito, conoceremos el vínculo muy perturbador que una a Robert con Vicente, y luego, al mismo Robert, pero con Vera, a quien retenga en una suerte de Gran Hermano.

Mi puntaje: 9/10


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miércoles, 1 de febrero de 2012

"Conociendo a los amos de la noche"

Título: Vampires (Vampiros)
Año: 2010
Género: Comedia
Director: Vincent Lannoo
Guión: Vincent Lannoo, Frédérique Broos
Duración: 88min
Reparto: Carlo Ferrante, Vera Van Dooren, Pierre Lognay, Fleur Lise Heuet, Julien Doré, Batiste Sornin
Produc.: Left Film Ventures

A modo de falso documental, Vampiros nos lleva hasta Bélgica, en donde un equipo de filmación, acompaña a una familia de vampiros en su vida cotidiana. Aquí tenemos a Georges (Carlo Ferrante), el padre; Bertha (Vera Van Dooren) la madre; Samson (Pierre Lognay), el hijo; y Grace (Fleur Lise Heuet), la hija. 
De la mano del director Vincent Lannoo nos llega este producto, que toma para la comedia y el humor negro, el diario vivir de los chupa sangre. Al igual que en tantos otros casos, aquí se parte de la idea de que, supuestamente, estaremos viendo un verdadero documental, lo cuál, obviamente, no es cierto. También es dejado bien en claro que es realmente un privilegio que tengamos acceso a este material, ya que tres fueron las veces en que el equipo de filmación tratara de adentrarse en territorio vampiro, fracasando las primeras dos: fueron atacados. 
Dentro de la ficción de este documental, se entiende que el equipo de filmación llega, finalmente, a un acuerdo, para que, una vez adentrados con el enemigo, el depredador procure, al menos por esta vez, no atacarlos. 
La idea del falso documental, hoy ya muy vista, es combinada con el género vampiro, que, por su parte, por lo menos yo, no tengo recuerdos de que hubiera sido abordado así, anteriormente. De modo que estamos ante algo distinto y frente a una comunidad de muertos vivos de costumbres muy interesantes, quienes al igual que el mismísimo Drácula duermen en ataúdes, le temen a la luz del sol y a los crucifijos y no pueden llorar, amar o reproducirse. También tienen sus conflictos entre vecinos, al igual que sus leyes de convivencia. 
Con todo, diría que el aspecto más llamativo está en la naturalidad con que estos se comportan, ya que se enfrentan a sus problemas e inquietudes (para nosotros, muy raras; mas, para ellos, normales), de una manera que hace que no parezca que el documental fuera falso, porque toda situación que vemos sucede con total autenticidad. Hay un ejemplo muy bueno, cuando Samson, estando en clase (y considerando su apariencia a simple vista, el muchacho ha de estar cursando secundaria) tiene que aprender a morderle la yugular a los humanos, practicando con un muñeco sobre una mesa. Por mucho que lo intenta, Samson no consigue satisfacer a su profesora, quien furiosa le reprocha su incapacidad para seguir con las indicaciones. La incompetencia de Samson, más el enfado de su docente, podrían recordarnos, perfectamente, a nuestros días en la escuela primaria, con esas maestras que eran insoportables y que nos hacían pasar un mal rato. 
Pese a tanta originalidad, Vampiros cae en un problema de estructura. Desde el momento en que el equipo de documentalistas llega a ese entorno desconocido, la película se traduce en que asistamos a sus distintos espacios sociales, pero sin molestarse en establecer, para nosotros, un argumento preciso. De modo que, por un lado hacemos un seguimiento de sus vidas, en tanto que, por otro lado, nunca nos es posible saber hacia dónde se pretende conducirnos, ya que se carece de una base firme, de un conflicto específico, a partir del cual desarrollar todo lo que sigue. Justamente, llegado un momento, uno probablemente ya se haya cansado de conocer a esta gente y quiera que ocurra alguna problemática nueva que deba resolverse. Lo que ocurre, es que nosotros tendemos a buscarle a las película un comienzo, un desarrollo y un final, que aquí no están muy bien precisados. Como falso documental, este producto tienes buenas intenciones, pero termina quedándose en eso, y siendo además, demasiado lento. 

Mi puntaje: 3/10


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miércoles, 18 de enero de 2012

"¿Adivinen quién viene a cenar?"

Título: Lars and the Real Girl (Lars y la Chica Real)
Año: 2007
Género: Comedia, Drama
Director: Craig Gillespie
Guión: Nancy Oliver
Duración: 106min
Reparto: Ryan Goslin, Emily Mortimer, Paul Scheinder, Patricia Clarkson
Produc.: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Sidney Kimmel Entertainment, Lars Productions
Presup.: $12 millones aprox.

Lars y la Chica Real es la historia de Lars (Ryan Goslin), un joven tímido y solitario, que no da indicios de que vaya a encontrar a su media naranja. Hasta que un día, sin embargo, dice a su hermano Gus (Paul Schneider), que hay una muchacha que le gustaría presentarle. Salvo que esta novia es una muñeca de tamaño real, pedida por correo electrónico.
Aquí se toca un concepto realmente interesante. Se pregunta y luego contesta, sobre lo que haríamos si un día nos viéramos enfrentados a una situación tan disparatada, tan fuera de lo ordinario, que acabáramos preguntándonos, porqué eso nos tuvo que pasar a nosotros. Porqué a mí, y no, al vecino.
Lo que es en efecto disparatado, y no es algo menor, si de pronto, nuestro hermano menor empezara a relacionarse con una muñeca, la cual dentro de su trastorno psicológico, además le contesta. Como primera reacción ante tal bizarreada, Gus se muestra impotente, perturbado, mientras que su esposa Karin (Emily Mortimer), es a quien más fácil se le hace mantener la calma. A partir de este momento, lo más inmediato es llevar a Lars a un psicólogo y ver desde ahí como lidiar con semejante trastorno.
Lo interesante de la película pasa por el tipo de recibimiento que obtiene Lars de sus parientes, amigos y vecinos. Algunos se muestran contrarios a la idea de juntarse con semejante “lunático”, y otros, en cambio, comprenden que lo mejor es tomar el otro camino y tratar a Lars como a un ser humano, con respeto, y ayudar a sus familiares en todo aquello posible. Es en este punto en donde la película hace su mejor trabajo, mostrándonos que todas las personas somos diferentes y que, de nada sirve el rechazo. Además se pone énfasis en que no hay nada de malo en tener miedo, mientras tengamos a alguien a quien pedir ayuda. Uno, también ha de tener en cuenta que la enseñanza de esta película es, en muchos sentidos, bastante obvia, si bien muchas veces necesitamos que se nos repita el mensaje más de una vez y en más de una forma.
Otro elemento muy bien presentado, refiere a la propia personalidad de Lars. Él nos es descrito, no sólo como un tipo introvertido, sino como alguien que no aparenta tener intenciones de expandir su abanico de relaciones humanas. Alguien que tras recibir una flor con el mensaje “Dásela a alguien agradable”, se deshace de ella, apenas puede y justo frente a Margo (Kelli Garner), una chica agradable y atractiva, quien le ha hecho bien claras sus intenciones.
Pese a esto, más adelante entenderemos que Lars no deja ver a otros, precisamente lo que siente, cuando se aparezca con una chica que vio, por primera vez, en la web, y que  conoció, personalmente, tras abrir una caja. Lo que, de manera brillante nos muestra la película, es la enigmática psique de un individuo, quien ha traído a su muñeca porque es su única manera de expresar unos sentimientos que tiene muy aferrados y no consigue exteriorizar, y que no dejará ir a Bianca (la muñeca) hasta no ver solucionadas estas inquietudes.
Asimismo, Lars y la Chica Real se vale de algunos simbolismos muy ocurrentes, a la hora de contar, aún mejor, el relato. Uno se ve cuando Lars se pone a leer a Bianca, y si uno le presta mucha atención, el libro que tiene en sus manos es “Don Quijote”, cuyo personaje principal padece, también, problemas de cordura. El otro es un simbolismo que vemos desde que Bianca aparece en escena y que nos llega por intermedio de su figura misma. Si se está atento a su rostro, uno puede ver que su expresión se va modificando a medida que van cambiando, también, las circunstancias con las que Lars se enfrenta, de manera que podemos entender mejor cómo él se está sintiendo a través de su muñeca, llamémosle, “terapéutica”.
A modo de redondeo, no debe quedar afuera algo tan vital como es que las personas que rodean a Lars se vean predispuestas a ayudarlo, al punto de tratar a Bianca como si de un ser humano, de carne y hueso, se tratase. Karin, por ejemplo, llega al punto de ponerse a bañar ella misma a Bianca o de vestirla, también, para dormir. Lo que nos lleva al momento culminante de la historia, en donde inclusive los paramédicos del pueblo se muestran dispuestos a formar parte de esta gran ilusión. Todo sea por apoyar a Lars en su conflicto.

Mi puntaje: 9/10


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"Cuando el humano subestimó al simio"

Título: Rise of the Planet of the Apes (El Planeta de los Simios: la Revolución)
Año: 2011
Género: Acción, Drama C. Ficción
Director: Rupert Wyatt
Guión: Rick Jaffa, Amanda Silver, Pierre Boulle (sugerida a partir de la novela “La planète des singes”) Duración: 105min
Reparto: James Franco, Freida Pinto, John Lithgow, Brian Cox, Tom Felton, David Oyelowo, Tyler Labine, David Hewlett
Produc.: Twentieth Century Fox Film Corporation, Chernin Entertainment, Dune Entertainment
Presup.: $93 millones aprox.


El Planeta de los Simios: la Revolución nos cuenta la historia de Will Rodman (James Franco),  un científico dedicado a buscar la cura del Alzheimer, que acaba teniendo en sus manos el cuidado de un bebé chimpancé, cuya estructura cerebral ha sido químicamente alterada, y que terminará siendo quien lidere toda una ofensiva, de simios contra hombres.
El año pasado tuve el privilegio de ver en mi casa la película original de El Planeta de los Simios de 1968 y que fuera protagonizada por el reconocido Charlton Heston. Al principio tenía mis dudas respecto a qué era lo que me iba a encontrar, considerando que se trataba de una producción muy anterior a mi época. Por consiguiente, me intrigaba todo lo relacionado a los efectos especiales de ese entonces, o, también, el ver cómo habían sido resueltos los maquillajes de los simios, obviamente primitivos, si los comparáramos con los avances de hoy en día.
Pronto, Charlton Heston y sus otros dos compañeros de misión eran capturados, y fue así como pude ver a los simios, sin sentirme en absoluto, decepcionado por sus maquillajes de finales de los sesenta. Pero sobre todo, me llamó gratamente la atención encontrarme con un guión increíblemente bueno y en donde cada una de las secuencias era de por sí atrapante. Y sobre todo, que tras una película tan buena, su final implicaba un giro sorpresivo en la historia.
La razón por la cual hago este repaso, es mi objetivo de realizar una breve comparación entre la cinta del 68 y su precuela, curiosamente rodada muchos años más tarde. Es, a mi parecer, la mejor manera de saber cómo valorar, correctamente, la última de las dos propuestas. Lo que ocurre es que, si uno ya ha visto la primera película, entonces, la segunda, seguramente le resulte un mero entretenimiento. No estoy diciendo que eso sea malo, aunque sí, esta El Planeta de los Simios carece del excelente nivel de su predecesora. Tampoco sería correcto decir que la cinta de Rupert Wyatt no haya sido muy bien pensada, puesto que el planteo que se hace para que los simios se revelen y se escapen, es convincente. Sin embargo, la principal falencia de este nuevo guión, recae en la exagerada importancia concedida a los efectos especiales. Wyatt no deja de dedicarle sus momentos, tanto al comportamiento y razonamiento animal, como a la relación entablada entre Will y su simio César, pero luego, también, dedica muchos minutos a mostrar animales digitales, conduciendo una ciudad al caos. Es aquí cuando la historia pierde su componente más interesante, para convertirse en una simple batalla entre oprimidos y opresores. Tratándose, además, de un producto creado para llenar butacas, se ha hecho todo lo posible para que las escenas de mayor acción fueran en extremo sorprendentes. De ahí que los simios fueran capaces de cruzar un puente, incluso por lugares en donde en la vida real les hubiera sido imposible, o mostrarnos a un orangután saltando desde un puente a un helicóptero.
Finalmente, podemos dedicarle un breve comentario a la resolución final de la película, y sobre la cual puedo hacer dos acotaciones. Por un lado, recalcar que a diferencia de la cinta del 69, acá se hace muy predecible cómo va a acabar. Ya desde que César mira el puente a lo lejos, desde lo alto de un árbol, sabemos que lo que está contemplando es su vía de escape. Lo segundo es más que nada mencionar una flaqueza en el guión, ya que se explica que los simios escapan de la ciudad para llegar a un monte, que será luego el lugar estratégico en donde sigan evolucionando, se organicen y terminen por dominar al ser humano. Sin embargo, este lugar no queda ni remotamente lejos del suelo enemigo. Siendo así la cosa, sería ridículo pensar que estos animales disponen de la mínima oportunidad de iniciar allí su acenso al poder, ya que sería sólo cuestión de horas para que los americanos enviaran a su ejército y acabaran con estos simios rebeldes, quienes se están recién encaminando, hacia encontrar su mayor fortaleza unidos. Esto quiere decir que se hace más verosímil que la raza humana se vaya a extinguir por culpa de un virus transmitido por los primates (como se sabe al final), que creer que el motivo mismo que llevará a estos primates a crecer como comunidad autónoma para auto gobernarse recaiga, no sólo en su independencia, sino, además, en su nueva re locación geográfica, pegados a la sociedad de su cazador, un hombre que con armamento ya desarrollado.
De todos modos, en líneas generales esta película está bastante bien contada y cada uno de los efectos especiales, ya sea en la escena del puente, como en los simios agregados por computadora desde el minuto uno, han sido impecablemente diseñados, producto de lo mejor en tecnología digital. Demás está decir, que uno no tiene tiempo para aburrirse.

Mi puntaje: 6/10


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